lunes, agosto 08, 2005

Entre un Parisino y un Escritor...

"Para que el suceso más trivial se convierta en aventura, es necesario y suficiente contarlo".
Jean-Paul Sartre, La Náusea.

Mi vida está enloquecida entre un parisino y un escritor.
El escritor me obliga abrir este blog,
-yo me rebelo-
y el parisino me convence.
Ufff....el parisino y el escritor!!!
Los dos son los extremos andantes.
Uno es el día y el otro es la noche.
Uno aplaude mi alfabeto y el otro lo desbarata.
Uno cree en mí y el otro confía en mí.
Los dos son los extremos andantes,
locos de atar.
Uno ama a España y el otro ama a París.
Solitarios y bohemios entre la juventud y la madurez,
aunque a mi no me importan sus décadas.
Pero algo tienen en común: ¡El sentido del humor!
Mi vida está enloqueciendo por el deseo confuso de escribir, nunca ha sido fácil tocar las letras y siempre he estado convencida que mi consigna es leer y leer.
Entre la enfermedad y la muerte,
entre el ánimo y desánimo,
entre la nostalgia por lo que fue y no fue,
entre el amor y desamor,
entre la alegría y la esperanza,
mis ojos se refugian en las letras de otros náufragos y
mis manos huyen de plasmar mi aliento.
El escritor me obliga a escribir para cumplir sus tareas y
el parisino me echa porras del otro lado del océano.....
y yo?...entro en pánico!!!
Escribir en un blog???
Podría decir: ¡hola y...adiós!
Pero el problema es que ahora, que me he tomado en serio el sueño o pesadilla de escribir, sólo
puedo exclamar: hola!....y nunca deletrear: adiós!.
Escribir es cuestión de atrevimiento.
Así que, en este espacio negro, será para mis desahogos con suspiros inyectados de poemas, y por supuesto, escribir las tareas obligadas del escritor.
Mi vida loca entre un parisino y un escritor.
Y a ellos se unen, otros incitadores que por siempre y constancia, me animaban a escribir, simplemente porque ellos específicamente, les gustan mis letras.
Ellos tienen nombre y están guardados en mi corazón:
Emily, David, Sandra, Lety, Luis, Bethania, Ricardo y Rodríguez.
Así que, quien pase por aquí y se detenga a leer a esta soñadora, lo invito que desde su cueva, nos dejemos caer en la almohada, cerremos los ojos e inventemos.
Entre la ficción y la realidad de mis letras,
inicio una aventura entre un parisino y un escritor.


2 comentarios:

Piel dijo...

Pues ¡Gracias a ambos!, porque nos permite aprenderte.


Un abrazo afectuoso.

Anónimo dijo...
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