lunes, noviembre 14, 2016

Divertido

Imagen de Google

Es tan divertido
creer en Dios
Deberías probarlo alguna vez
Pruébalo ahora
y averigua si
Dios quiere
o no
que creas en Él.

Leonard Cohen


jueves, noviembre 03, 2016

Bethania

Foto: Graciela Barrera

Nunca me interesó tener una hija perfecta.
Solo me interesa que sea feliz.


domingo, octubre 30, 2016

Adiós, árbol seco

Foto: Graciela Barrera
Domingo, 30 de octubre

7:15 a.m.

Voy a mi jardín a tender la toalla. Siempre levanto mi rostro al cielo para ver si hay nubes. Las nubes son de mis cosas favoritas. ¡Yo siempre ando en las nubes! Volteo hacia el árbol que se encuentra en la finca del vecino. Árbol que sabe que todos los días lo contemplo y que muchas veces lo he fotografiado con todos sus humores. Árbol sin nombre. Tan alto, tan flaco y tan seco. Miro cómo llega un pájaro. Tantos que llegan, pero hoy fue uno muy pequeño, de color blanco con negro. Su combinación me llamó la atención y me detuve a verlo. Nunca había visto un pájaro así, pensé. Y verlo tan tranquilo sobre la rama, declaré: ¡Oh, Dios! Si este pajarito tan pequeño y tan frágil, puede sostenerse encima de la rama, ¿cómo yo no podré seguir adelante bajo tu poder? Sabes de mi fragilidad y de mis últimos meses cómo he estado. Tú que lo sabes todo.

10:50 a.m.

Estoy atenta escuchando a Luis David. Nos habla de fe. Una vez más, porque hablar de fe es un tema sin fin. Tan urgente y necesario en estos tiempos tan caóticos que vivimos. Él dijo: “La clave para aumentar la fe es la obediencia”. A punto de terminar sus palabras de poder y conocimiento, mientras yo seguía pensando en la fe, miré la hora en mi celular y fue cuando me percaté que había varios mensajes. Los vecinos me andaban buscando porque un árbol se había caído sobre mi techo. ¡Otra vez! dije, recordando cuando el bambú cayó sobre toda mi casa. Decidí seguir escuchando a Luis David, y esperarme a abrazarlo. No quise salir corriendo como una loca hacia a mi casa. Terminamos cantando una canción de fe y milagro. Y expresé cantando: “Lo que escuchaste, ejércelo. Regresarás a casa y no encontrarás nada grave”.

12:20 p.m.

Mi casa aparentaba tranquilidad. Pero  los vecinos dijeron que se escuchó un estruendo muy fuerte y que Alma, mi perra, lloraba y ladraba. Mi compañero de vida subió al techo y, el árbol que yo había mirado al levantarme, ya estaba muerto sobre una parte de mi casa. El dueño de la finca asumió el daño leve. Y le hablé del árbol y le dije lo que había declarado esta mañana. Me contó que el árbol era de tiempo corto y que los pájaros carpinteros estaban apresurando su muerte. ¡Cierto! Yo los escucho casi todos los días. Pero su golpeteo se pierde entre el canto de aves y gallos. Y me decepcioné de saber que ya no me causarán gracia los pájaros carpinteros.

1:30 p.m.

Las palabras y el canto de Luis David se hicieron realidad. Otra historia para su sonrisa. Y valió la pena abrazarlo y estar tranquila. No me perdí de nada. No salí corriendo. Ni conduje el auto con rapidez. Y sabía que el vecino asumiría cualquier daño. (Así como la chica que chocó mi auto hace un par de semanas y que hasta quiso regalarme un masaje terapéutico).

3:00 p.m.

¿Cómo puede ser tan efímero el instante de la felicidad?
No habrá más árbol seco a mi vista.
Constato que mi fe no se secará, ni se caerá, así sea cuál sea la adversidad.




sábado, septiembre 24, 2016

Gracias, Villoro, por nacer y trascender

Foto: Graciela Barrera


De las mejores manos que he leído y escuchado.
No sé cuántas veces he visto a Villoro.
Una vez, hace años, acepté que me fotografiaran a su lado.
Qué alto es.
Escucharlo es alucinar.

No quiero olvidar aquella vez que estaba en un restaurante con Luis y Enrique. Nos sentamos al lado de la ventana. De repente, Enrique y yo, vimos pasar a Villoro y, nuestra reacción inmediata sin ponernos de acuerdo, fue salir corriendo del restaurante, como si fuéramos un par de locos que se van sin pagar la cuenta. Lo alcanzamos y él se detuvo a platicar con nosotros y autografiar uno de sus libros. Y, por supuesto, le tomé una linda foto con Enrique. Yo me atreví a decirle que me daba pena preguntarte algo muy tonto. Y su respuesta, de las más humildes que he escuchado, fue: “No hay preguntas tontas. Así que pregúntame”. Sé que fue un caballero curioso de saber mi pregunta tonta. Pero también me constató su sencillez.

Villoro cumple 60 años y su pronunciamiento es: “Vivir con la plenitud de quien está en el último día posible”.

Gracias, Villoro, por nacer y trascender.



domingo, agosto 28, 2016

Abrázame muy fuerte

Imagen de Internet

Cuando fui adolescente ya sabía lo que era la carencia del dinero en el hogar. Entonces, para evadir el tema, una tarde encendí la radio y escuché por primera vez: No tengo dinero ni nada que dar….Fue cuando conocí a Juan Gabriel.

No olvidaré la mirada de mi abuelita mientras escuchaba la canción al lado del ropero infantil.

Posteriormente, un día me enamoré y volví a escuchar a Juan Gabriel cantando Siempre en mi mente.

Y el tiempo pasó y él se quedó como un tesoro intocable, nunca se fue de mi vida aunque yo no lo nombrara. No era necesario cuando él permanecía en boca de todos y en todos los lugares. Cuántas veces resultaba un contagio cantar o sonreír.

Ahora, Juan Gabriel me trae el pasado y el presente de este país y, por supuesto, la escena intacta de mi adolescencia en mi solitaria recamara.

Cercanamente puedo escuchar su voz decirme: Por favor, Abrázame muy fuerte.


Movie


Yo debería olvidar las fechas que me causaron dolor, pero, quizá, sean necesarias para ahorrar el tiempo de los recuerdos.

Igual que hoy, hace cinco años, era domingo 28 de agosto. Es la fecha en que Movie se fue a otro cielo. El perro amado que nos entregó demasiada historia. Me atrevo a decir que fue una exagerada y maravillosa historia. 

Ya no lo extraño, ni lo necesito, pero daría mi reino porque volviera conmigo.



miércoles, agosto 17, 2016

Érase una vez, Robert


Érase una vez Robert De Niro que me dejó en el camino de los suspiros.

Todavía no olvido las escenas que me dejó…eso que… esa peculiaridad que tiene el cine: no querer levantarte de la butaca o sentirte que estás ahí, al lado del personaje: cargando el dolor, conduciendo un taxi o siendo un padrino. Sentirte arquitecto y enamorarte en un autobús. Reírte por ser padre o abuelo o ser tan gánster o jugar en un casino. Ser ese corazón de ángel o un toro salvaje. Sentirte analfabeta y aprender a despertar.

Ser demasiado y nunca terminar. Porque yo todavía no termino de ver la filmografía de Robert. Sin embargo, mi boca todavía declara: Érase una vez.


lunes, agosto 15, 2016

Once años

Ilustración: Henn Kim


Escribir es una maldición que salva. Es una maldición porque obliga y arrastra, como un vicio penoso del cual es imposible librarse. Y es una salvación porque salva el día que se vive y que nunca se entiende a menos que se escriba.
Clarice Lispector

 

Hace once años decidí escribir para contarme la vida. No todo lo he contado ni creo contarlo. Obviamente, mucho de lo que se queda en el tintero se transforma en charla con los amigos y el resto se queda para mí.

Celebro mis once años con la gente que me ha guardado fidelidad. Que ha sobrellevado mis letras. Gente que se transformó en amistades sin fronteras. Gente que dejamos de ser muros para ser puentes. Y, para todos aquellos que pasaron de volada por esta casa, muchas gracias.

Lo cierto es que, tener el valor para sacar mi alfabeto al espacio me ha liberado.

También, lo cierto es que todavía no aprendo a escribir.


domingo, agosto 07, 2016

Caetano, siempre


Tengo un matrimonio novelesco con Caetano Veloso. Demasiada historia que me ha permitido vivir en esta tierra adversa. Cuando hay infortunio o alegría, siempre sale a relucir la voz de Caetano y, otra vez, se recuerda toda la historia. Muchos no olvidan la anécdota del grito emitido por mí y que pudo ocasionarle un ataque al artista. En fin, demasiada historia que ayuda a mantenerme a vivir entre muchas historias con otra gente.

Y este blog guarda la memoria.

Simplemente es Caetano. Y tengo la esperanza de repetir una tercera vez a su lado.

Podría parecer que formo parte de la locura o ridiculez, pero, se llega a cierta edad en que ya no te importa lo predecible que eres en el amor. Ni mostrar tu felicidad al mundo que no te conoce.

¡Feliz cumpleaños, mi Lord!

lunes, agosto 01, 2016

Otra edad

Ilustración: Henn Kim
Tengo otra edad para creer que todo es posible si persevero con fe.
Tengo otra edad para seguir soñando que el mundo no puede ser tan cruel.
Tengo otra edad para reírme de mi cuerpo.
Tengo otra edad para escuchar a la gente con sus pensamientos de algodón.
Tengo otra edad para no tener miedo ante la adversidad.
Tengo otra edad para ser fuerte en mi orfandad.
Tengo otra edad para que no me pesen los cadáveres del pasado.
Tengo otra edad para mirar el presente.
Tengo otra edad para contar los días vividos.
Tengo otra edad para escribir —todavía—.