sábado, agosto 30, 2014

Nueve años de vuelo

Imagen de Andre Kohn



Queda mucho por contar
Mas hay algo que será indispensable decir.
Clarice Lispector


Uno de mis mejores vuelos ha sido escribir. Porque escribir es volar. Y volar es una constante hasta encontrar el destino. Y el destino son esos ojos que se detienen en las líneas ajenas. Y las líneas ajenas se vuelven cercanas cuando se unen corazones. Y los corazones laten entre cada parpadeo. La hoja se detiene a tomar café, porque escribir también es leer.  Y con la lectura vuelvo a emprender el vuelo para seguir celebrando años hasta morir en el intento. Sí, uno de mis mejores vuelos ha sido escribir.

Muchas gracias por detenerse en mi alfabeto.


domingo, agosto 03, 2014

La ventana discreta



Te hablaron del verbo caer. Piensas que caer es volar y que volar es escribir y que escribir es soñar y que soñar es mirar y que mirar es vivir. Te repiten: caer. Olvidaste cuántas caídas llevas en los bolsillos. ¿Por qué te caes con tanta frecuencia? Te preguntan sin saber que te duele estar inmóvil y guardas silencio para no llorar. Tienes todo el tiempo que otros anhelan. Es tu tiempo de reflexionar, reencontrarte con tus fracturas y recoger tus pedazos de agua y tierra.  Recuerdas toda tu vida, lentamente, como si dieras vuelta a las hojas abandonadas de los albúmenes fotográficos. No está completa y no te importa. Sabes que has tenido muchas vidas y que todas han cumplido su ciclo. No deseas regresar a ninguna de ellas. Disfrutaste los instantes y lo has guardado debajo del árbol. Crees que germinarán en frutos cuando seas anciana. Quizá te ayuden a no perder la memoria. Quieres sonreír, a pesar de todo. Estás en cama y no podrás utilizar el pase de abordo que te llevaría a tierras lejanas, ni encontrarte con el perro que estaba a la misma hora y en el mismo lugar mientras tú caminabas. Sólo una lágrima corre por tu rostro y al caer, sientes que la tierra gime y que la mayoría de la gente corre para salvarse. Tú no le das importancia a un temblor cuando padeces el temblor interno. La almohada conoce el respirar de tus secretos y has sobrevivido a tus pesadillas. Pero, de repente, recuerdas todas las ventanas que tiene tu casa, todas están llenas de paisaje y miras hacia tu ventana, tan cercana a ti. Observas detalle a detalle y recuerdas las imágenes de la película que tanto te gustó. Tu ventana no es como esa ventana cinéfila. Tu ventana está llena de vecinos: árboles y plantas de todos los tamaños; flores de todos los colores; montañas que te imponen; pájaros, ardillas, gatos y perros. Puedes escuchar perfectamente la voz del viento y del gallo. Ese es tu mundo, lo que miras y escuchas a través de la ventana. Ningún amanecer ni anochecer es igual. Ahí está la luna, la lluvia y el canto del grillo acompañándote. Tu ventana no necesita de velos, es poderosa y adoras el instante entre lo simple y cotidiano. Fotografías ese momento para guardar el recuerdo porque sabes que en unos días más ya no será la misma imagen. Cambiará al llegar nuevos libros y objetos. No te cansas de mirar a través de tu ventana, tan discreta, tan silenciosa y tan tuya. La ventana discreta te ha hecho olvidar el dolor de tus pies frágiles y tus días transcurren con nuevas historias que nunca serán escritas ni contadas. Te sostienes en tu hoy y agradeces a Dios por todo lo que te dio y quitó. Te levantas con cientos de pies y escribes en tu cuaderno: Estoy navegando en un mundo nuevo: mi libertad.




domingo, julio 20, 2014

Los árboles son mis maestros



por ser mi cómplice al mirar los árboles.




Mantengo una relación intensa, amorosa y permanente con los árboles. Me siento ciudadana en un cielo arbolado. Cuando me refugio entre los árboles dejo de sentir añoranza por el mar, quizá porque pienso que los dos son uno. En ellos encuentro todo: son mis maestros. Puedo detenerme ante uno y quedarme largo tiempo contemplándolo. Siempre les encuentro figuras e imagino muchas historias. Ninguno es igual a otro, cada árbol es único. A veces pienso que me gustan mucho porque al lado de un árbol recibí mi primer beso. Otras veces, digo que nací en uno de ellos. Cuántas veces me he sentido árbol: desde una rama frágil hasta un tronco fuerte; he sido raíz, pero también me han cortado y han hecho leña. Soy una privilegiada al vivir entre una excesiva naturaleza y no puedo alejarme de ella. Me complazco al saber que planté un árbol, tengo una hija y nunca escribiré un libro. Sin embargo, en mi mirada llevo cientos de árboles. Y muchos han sido fotografiados como una manera de guardar testimonio y hacerme sentir que soy una partícula de polvo en el árbol que estoy mirando. O decir: soy ese árbol.

























sábado, julio 19, 2014

El cine de mayo, junio y julio

Fotograma de la pelicula Nunca en domingo


Y sigo repitiendo lo mismo: nunca terminaré de ver películas.
Comparto mi listado.

Cesar Chávez de Diego Luna (México/EUA, 2014)

Mahler en el diván de Felix Adlon y Percy Adlon (Alemania, 2010)

Obediencia perfecta de Luis Urquiza (México, 2014)

The flat de Arnon Goldfinger (Israel/Alemania, 2011)

Dios no está muerto de Harold Cronck (EUA, 2014)

¿Qué hacemos con Maisie? de Scott McGehee y David Siegel (EUA, 2012)

Ninfomanía de Lars von Trier (Dinamarca, 2014)

La jaula de oro de Diego Quemada-Diez (México, 2013)

Reality de Matteo Garrone (Italia, 2012)

Maléfica de Robert Stromberg (EUA, 2014)

El corazón normal de Ryan Murphy (EUA, 2014)

ABC: Nunca más de Pedro Ultreras (México, 2013)

Tres de Tom Tykwer (Alemania, 2012)

Un lugar seguro de Lasse Hallstrom (EUA, 2013)

Una carga más ligera para llevar de Elisabetta Lodoli (Italia, 1998)

Brave Miss World de Cecilia Peck (Israel, 2013)

La ventana indiscreta de Alfred Hitchcook (EUA, 1954)

Psicosis de Alfred Hitchcook (EUA, 1960)

Vértigo de Alfred Hitchcook (EUA, 1958)

Los pájaros de Alfred Hitchcook (EUA, 1963)

Nunca en domingo de Jules Dassin (Grecia, 1960)

Música del corazón de Wes Creven (EUA, 1999)

El Gran Hotel Budapest de Wim Wenders (EUA, 2014)

Ninfomanía 2 de Lars Von Trier (Dinamarca/Alemania/Francia, 2014)

Chef a domicilio de Jon Favreau (EUA, 2014)

Jersey Boys Persiguiendo la Música de Clint Eastwood (EUA, 2014)

Casi un Gigoló de John Turturro (EUA, 2014)