martes, enero 24, 2017

Lavar, ahora

Imagen de Henn Kim

Y cuando llega una nueva lavadora a casa, hay que estrenarla con su propia alma: lavar todos los lamentos y nacer de nuevo.


sábado, enero 21, 2017

Pienso en los ojos


Pintura de Salvador Dalí

Pienso en todos los que sufrimos de visión. Pienso en todos los lentes que vamos desechando porque vienen otros a suplir la necesidad de nuestros ojos. Pienso en los ojos sobrevivientes a todo lo que miraron y dejaron de mirar. Pienso que, a pesar de la neblina que vemos, sí miramos, porque nos transformamos en seres de observar todos los pequeños detalles. Pienso que la ceguera no nos impide soñar. Pienso en todos los ojos. Pero, sobre todo, pienso en esa pronunciamiento bíblico:
"Tu ojo es una lámpara que da luz a tu cuerpo. Cuando tu ojo es bueno, todo tu cuerpo está lleno de luz. Si está lleno de luz, sin rincones oscuros, entonces toda tu vida será radiante, como si un reflector te llenara con su luz"


domingo, enero 01, 2017

Bienvenido 2017

Pintura de Pablo Picasso
Ciertamente es fantástico estar informado de todo lo que acontece en nuestro mundo y no ser ignorantes o vivir en un mundo de fantasía. Muchas veces he intentado dejar de estar informada, pero la carrera que estudié más el ejercicio laboral, no me lo permite. Se llega a cierta edad en que uno se vuelve más reflexivo y crítico y, por supuesto, miedoso ante la crisis o el futuro negro que nos pintan. Sin embargo, siempre recuerdo lo que me enseñaron desde niña: depender de Dios. Y, esto, no es nada fácil, pero tampoco imposible. Y como ya lo he dicho: mis últimos dos años he sido entrenada fuertemente en la escuela de la fe con la mano de Luis David Meneses.

¿Qué me espera en este año nuevo? ¿Seguir quejándome por todo lo que padece este país maravilloso? ¿Crisis? ¿Tener miedo? o ¿Continuar desarrollando mi fe a pesar de los infortunios?

Entre tantas lecturas y pensamientos de escritores que me gustan, opto por mencionar a tres que me han hecho arder el corazón en este inicio de nuevo año:

“No os acordéis de las cosas pasadas, ni traigáis a memoria las cosas antiguas. He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré el camino en el desierto, y ríos en la soledad. Isaías

“Nunca digas: ¿Cuál es la causa de que los tiempos pasados fueron mejores que estos? Porque nunca de esto preguntarás con sabiduría. En el día del bien goza del bien; y en el día de la adversidad considera. Dios hizo tanto lo uno como lo otro, a fin de que el hombre nada halle después de él”. Salomón

“Yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta”. Pablo

Creo que el secreto es olvidar el pasado que pesa, estorba y que no permite avanzar y ser libre. No sabemos vivir el presente por estar atados al pasado y esto nos prohíbe contemplar la luz del futuro. Si dejáramos de lamentar o recordar el pasado y comenzar cosas nuevas y aceptar nuevas oportunidades, otro año, lleno de vida, será.

Por lo tanto, en este 2017, a pesar de todas las crisis que existan, a pesar de que sigo combatiendo el miedo ante mi cuerpo y circunstancias laborales, a pesar de todo, estoy segura que seré una vencedora. Simplemente porque Dios prometió seguir sustentándome mientras yo no me convierta en una estatua de sal. Y porque mirar el cielo es de lo mejor que me ha pasado.

Bienvenidos, los que quieran, a mi 2017.



sábado, diciembre 31, 2016

Adiós 2016

Pintura de Marc Chagall

Acuérdate que mi vida es un soplo.
Job

2015 y 2016 han sido mis años más difíciles. (No escribiré cómo terminé ayer y hoy). Dos años de batalla en muchos aspectos, pero decidí mantenerme en la escuela de la fe, porque comprendí que no tenía otra opción para avanzar.

Aprendí que vale la pena esperar en Dios aunque éste no conteste enseguida. En la espera, pude valorar más la vida y, sobre todo, a mirar la gloria del cielo manifestándose en mí.

Tuve días esplendorosos y, los guardé en la memoria, para recordarlos cuando llegan los días de infortunio. Pienso seguir sembrando días radiantes y olvidar lo que queda atrás, ese peso que estorba. Y aunque lleguen tormentas o vientos apacibles, quiero sonreír.

Tengo un millón de razones para conquistar a 2017 y nada me hará perder la fe.

Reciban 2017 abrazos y mi agradecimiento por todo lo que me brindaron.


viernes, diciembre 23, 2016

Navidad es resucitar

Foto: Graciela Barrera

De la navidad me gusta la resurrección.

Les deseo paz y voluntad.


lunes, diciembre 19, 2016

El Autorretrato de Gustavo Pérez


Fotos: Graciela Barrera


San Pablo declaró que teníamos que concentrarnos en la belleza. Y fue lo que hice: detenerme ante las manos de Gustavo Pérez.

¿Cómo describir el barro transformado en vida? Se llega a cierta edad en que las palabras escritas no son suficientes cuando el corazón late apresuradamente al contemplar tanta belleza.

El reloj no existe ante cada pieza de cerámica porque cada una cuenta una historia y, el tiempo y la memoria, cubre la esperanza de que el arte es salvación para los cautivos.

Es necesario alimentarse de las manos de Gustavo Pérez y comprobar que vale la pena vivir.

Autorretrato se encuentra en el Museo de Antropología de Xalapa, hasta febrero próximo.













lunes, noviembre 14, 2016

Divertido

Imagen de Google

Es tan divertido
creer en Dios
Deberías probarlo alguna vez
Pruébalo ahora
y averigua si
Dios quiere
o no
que creas en Él.

Leonard Cohen


jueves, noviembre 03, 2016

Bethania

Foto: Graciela Barrera

Nunca me interesó tener una hija perfecta.
Solo me interesa que sea feliz.


domingo, octubre 30, 2016

Adiós, árbol seco

Foto: Graciela Barrera
Domingo, 30 de octubre

7:15 a.m.

Voy a mi jardín a tender la toalla. Siempre levanto mi rostro al cielo para ver si hay nubes. Las nubes son de mis cosas favoritas. ¡Yo siempre ando en las nubes! Volteo hacia el árbol que se encuentra en la finca del vecino. Árbol que sabe que todos los días lo contemplo y que muchas veces lo he fotografiado con todos sus humores. Árbol sin nombre. Tan alto, tan flaco y tan seco. Miro cómo llega un pájaro. Tantos que llegan, pero hoy fue uno muy pequeño, de color blanco con negro. Su combinación me llamó la atención y me detuve a verlo. Nunca había visto un pájaro así, pensé. Y verlo tan tranquilo sobre la rama, declaré: ¡Oh, Dios! Si este pajarito tan pequeño y tan frágil, puede sostenerse encima de la rama, ¿cómo yo no podré seguir adelante bajo tu poder? Sabes de mi fragilidad y de mis últimos meses cómo he estado. Tú que lo sabes todo.

10:50 a.m.

Estoy atenta escuchando a Luis David. Nos habla de fe. Una vez más, porque hablar de fe es un tema sin fin. Tan urgente y necesario en estos tiempos tan caóticos que vivimos. Él dijo: “La clave para aumentar la fe es la obediencia”. A punto de terminar sus palabras de poder y conocimiento, mientras yo seguía pensando en la fe, miré la hora en mi celular y fue cuando me percaté que había varios mensajes. Los vecinos me andaban buscando porque un árbol se había caído sobre mi techo. ¡Otra vez! dije, recordando cuando el bambú cayó sobre toda mi casa. Decidí seguir escuchando a Luis David, y esperarme a abrazarlo. No quise salir corriendo como una loca hacia a mi casa. Terminamos cantando una canción de fe y milagro. Y expresé cantando: “Lo que escuchaste, ejércelo. Regresarás a casa y no encontrarás nada grave”.

12:20 p.m.

Mi casa aparentaba tranquilidad. Pero  los vecinos dijeron que se escuchó un estruendo muy fuerte y que Alma, mi perra, lloraba y ladraba. Mi compañero de vida subió al techo y, el árbol que yo había mirado al levantarme, ya estaba muerto sobre una parte de mi casa. El dueño de la finca asumió el daño leve. Y le hablé del árbol y le dije lo que había declarado esta mañana. Me contó que el árbol era de tiempo corto y que los pájaros carpinteros estaban apresurando su muerte. ¡Cierto! Yo los escucho casi todos los días. Pero su golpeteo se pierde entre el canto de aves y gallos. Y me decepcioné de saber que ya no me causarán gracia los pájaros carpinteros.

1:30 p.m.

Las palabras y el canto de Luis David se hicieron realidad. Otra historia para su sonrisa. Y valió la pena abrazarlo y estar tranquila. No me perdí de nada. No salí corriendo. Ni conduje el auto con rapidez. Y sabía que el vecino asumiría cualquier daño. (Así como la chica que chocó mi auto hace un par de semanas y que hasta quiso regalarme un masaje terapéutico).

3:00 p.m.

¿Cómo puede ser tan efímero el instante de la felicidad?
No habrá más árbol seco a mi vista.
Constato que mi fe no se secará, ni se caerá, así sea cuál sea la adversidad.




sábado, septiembre 24, 2016

Gracias, Villoro, por nacer y trascender

Foto: Graciela Barrera


De las mejores manos que he leído y escuchado.
No sé cuántas veces he visto a Villoro.
Una vez, hace años, acepté que me fotografiaran a su lado.
Qué alto es.
Escucharlo es alucinar.

No quiero olvidar aquella vez que estaba en un restaurante con Luis y Enrique. Nos sentamos al lado de la ventana. De repente, Enrique y yo, vimos pasar a Villoro y, nuestra reacción inmediata sin ponernos de acuerdo, fue salir corriendo del restaurante, como si fuéramos un par de locos que se van sin pagar la cuenta. Lo alcanzamos y él se detuvo a platicar con nosotros y autografiar uno de sus libros. Y, por supuesto, le tomé una linda foto con Enrique. Yo me atreví a decirle que me daba pena preguntarte algo muy tonto. Y su respuesta, de las más humildes que he escuchado, fue: “No hay preguntas tontas. Así que pregúntame”. Sé que fue un caballero curioso de saber mi pregunta tonta. Pero también me constató su sencillez.

Villoro cumple 60 años y su pronunciamiento es: “Vivir con la plenitud de quien está en el último día posible”.

Gracias, Villoro, por nacer y trascender.