Recuerdo cuando Bethania era adolescente y deseaba tomar clases de pintura. Busqué opciones y encontré la mejor. La inscribí en los Talleres Libres de la Universidad Veracruzana. Al conocer y charlar con la que sería su maestra, supe que estaría en buenas manos. No me equivoqué.
A partir de aquel año, he seguido la trayectoria de esta artista veracruzana que se ha desempeñado dentro de las artes visuales como diseñadora, ilustradora y pintora. Su obra ha sido publicada en diversos medios. Ha participado en exposiciones individuales y colectivas, tanto en el país como en el extranjero. Le han otorgado reconocimientos y premios. Me dio alegría cuando fue seleccionada en Austria entre 50 aspirantes del mundo para una residencia artística. Como maestra, sus alumnos han sobresalido en concursos estatales y nacionales. Recientemente, tres de sus alumnos ganaron el primer lugar entre 1,500 concursantes a nivel nacional, concurso convocado por Conaculta.
A través de los años, ella dejó de ser la maestra para convertirse en la amiga cálida. Siempre siendo su misma esencia y sencillez. Es grato cuando me la encuentro en las calles de este pueblo mágico y un placer platicar con ella. Admiro su obra artística.
Tuve la oportunidad de realizarle unas preguntas y ella con gusto me abrió su corazón.
¿Por qué pinta Gabriela Peralta?
Después de más de 15 años de oficio me he preguntado lo mismo y sigo pensando lo mismo: por pasión. Cuando estoy de viaje, extraño tanto pintar y cuando regreso a mi estudio siento mariposas en el estómago y el corazón se me acelera. Siento mucha ansiedad de no sacar tan rápido mis cosas para pintar pronto, en fin, creo que estoy profundamente enamorada de mi profesión.
¿Por que elegir los pinceles y no otro camino?
No recuerdo el momento en que tomé el primer pincel, pero si recuerdo que cuando lo hice pensé que ese era el camino que me llevaría a conocerme a mí misma, a entender mi esencia como ser humano y a poder comunicarme mediante este lenguaje. El otro camino, es poder compartir mi experiencia a través del arte con mis alumnos.
¿Qué le pasa a Gabriela cuando pinta?
De todo, he pintado con el corazón entristecido, con la felicidad más absoluta, el cansancio extenuante de ir a contratiempo; pero el proceso de introspección siempre está presente en cada uno de mis cuadros, no todos son aciertos, pero si son lecciones que se quedan para posteriores planteamientos. Me pasa que me olvido del tiempo real, que el alimento es propiamente para el espíritu, que la creación me llena, que mis manos sabotean mis más íntimos pensamientos desobedeciendo a la razón y a las circunstancias que los gobiernan. En esos momentos solamente soy YO.
¿Te gusta pintar de todo o cómo decides tus series?
Ahora pinto lo que se me antoja, los prejuicios son parte de la des-creación y he dejado muchos con el pasar de los años. Me involucro con temas diversos ya que para mí son nuevos retos y ahora disfruto más la pintura que antes.
¿Qué le ha dejado la pintura a Gabriela?
Mucha satisfacción, felicidad, compañía, evolución, agradecimiento a Dios, confianza en mí misma, dinero, premios, viajes, amores, pero sobre todo, el cariño de mucha gente valiosa y maravillosa que he conocido a través de la pintura.
¿A dónde quieres llegar con tu pintura?
Me gusta la experimentación de la materia, del color, y lo que pueda surgir de ello. Estoy siempre en constante búsqueda; me fascina lo no explorado; en cuestión de logística, me gustaría llegar a Tokio y en cuestión existencial creo que nunca voy a decir hasta aquí llegué. Puesto cuando se ha llegado a un punto, puede que le sigan otros dos y sugiera la continuación de algo.