domingo, octubre 01, 2006

La historia del camello que llora


Escuché a un anciano mongol, narrando la leyenda de que hace muchos años: “Dios le dio cuernos al camello, en recompensa a la bondad de su corazón. Pero un día vino un ciervo pícaro a pedirle al camello que le prestara sus cuernos, ya que tenía que adornarse para una celebración del oeste. El camello confió en el ciervo y le dio sus cuernos. Pero el ciervo nunca se los devolvió. Desde entonces, los camellos miran al horizonte, esperando el regreso del ciervo”.

En una primavera del año 2002, conocí a una familia que vivía en pleno desierto de Gobi, ubicado al sur de Mongolia, habitando grandes carpas. Dos matrimonios ancianos y un matrimonio joven con tres hijos pequeños. Una familia unida, alegre. Viviendo en la sencillez. Apenas con un radio. Se dedicaban a trabajar y mantener a sus ovejas y camellos. Observé como con paciencia y ternura atendían a sus animales. Y yo también, unida a esa paz desértica, lejos del mundanal ruido citadino, contemplaba como los camellos eran muy especiales para ellos, los cuidaban con mucha devoción y siempre repetían las mismas historias acerca de sus virtudes.

Cuando nacía un camello, realizaban el ritual que consistía en vestirlos para tal acto. Le rociaban leche y le declaraban: “Que tu joroba crezca derecha y que tus pesuñas crezcan fuertes. Para que estos deseos se cumplan, sacrifico esta leche”.

Sin embargo, la historia cotidiana de esta familia cambió cuando una camella se embarazó y por ser primeriza tuvo un parto traumático. Nació un camellito precioso de color blanco. La camella quedó tan cansada que lo rechazó totalmente.

Los días pasaron intranquilos y preocupados para la familia, a mi me dolía escuchar a ese camellito llorar todos los días. Sus intentos eran vanos por acercarse a su madre y no poder ser alimentado por ella.

La familia decidió que necesitaban un violinista para efectuar un ritual y lograr que la camella amara a su camellito. Me ofrecí a acompañar a los chicos a la región cercana, montados en camellos, atravesamos el desierto en pos de la esperanza.

El hijo menor se maravilló de todo lo que había en la ciudad. Se encantó de un televisor y dijo que al regresar a su casa, le pediría a su padre que le comprara uno. Pero su hermano le contestó que tendrían que vender todo el rebaño para meter la instalación eléctrica. Pero ese niño sabía que su deseo podría ser cumplido.

Nuestro retorno fue esperanzador. El violinista junto con las mujeres colgaron el instrumento sobre la joroba de la madre, el músico tocó las cuerdas y todos los reunidos elevaron los sonidos, extraños y melancólicos, capaces de conmover a la camella y sobre todo lograr que ésta derramara lágrimas. Todo este ritual tiene una historia profunda, una tradición mongolesa. Me dejó conmovida vivir esta historia, aprender y reconocer que todavía existe el amor entre los humanos y sus animales. Y sobre todo, que las prisas no existen.



36 comentarios:

Clarice Baricco dijo...

Ficha técnica

Título original: Die geschichte vom weinenden kamel
Dirección y guión: Byambasuren Davaa y Luigi Falorni
Protagonistas: Janchiv Ayurzana, Chimed Ohin, Amgaabazar Gonson, Zeveljamz Nyam, Ikhbayar Amgaabazar, Odgerel Ayusch, Enkhbulgan Ikhbayar , Uuganbaatar Ikhbayar, Guntbaatar Ikhbayar
Música: Marcel Leniz, Marc Riedinger y Choigiw Sangidorj
Fotografía: Luigi Falorni.
Montaje: Anja Pohl.
Dirección artística: Mendbayar Pol.
Producción: Tobias N. Siebert.
Nacionalidad: Alemania y Mongolia
Año: 2003
Género: documental narrativo
Duración: 90 minutos

Noa- dijo...

Me has dejado con ganas de querer verla, estoy segura de que me va a gustar.

Saludos

Miguel Sanfeliu dijo...

Una historia conmovedora. "Las prisas no existen". Ojalá.
Muy buen texto, Clarice.
Al principio, como no conocía la película, pensé que habías viajado hasta Mongolia de verdad, y me dije ¡pero cómo viaja Clarice! Luego, cuando ya supe que se trataba de un film, el pensamiento siguió siendo válido. ¡Cómo viaja Clarice! A fin de cuentas, hay muchas formas de viajar y de aprender. Los libros y el cine son un buen camino.
Saludos.

mart dijo...

Me gusta pensar que aún hay gente que vive en perfecta comunión y armonia con la naturaleza,con el entorno que les acoge.Una historia preciosa Clarice,que también hace elevar mi imaginación y recorrer a lomos de un camello,la extensa y solitaria estepa siberiana.Un saludo amiga

tanguetto dijo...

Maravilloso, un cuento que me ha hecho reflexionar que no todo está perdido, siempre queda la esperanza de encontrarle una vuelta a las cosas, meditar con tiempo, sin prisa, no dejarse llevar por las urgencias y asi seguramente se encuentra una solución a cada cosa.
Gracias Clarice.

Héctor Jorquera dijo...

ritos, cuales serán los nuestros? los que alguien como tu narre tantos mas adelante? varios de ellos diran que hubo hombres y muejres que sin ser musicos o artistas, dieron vida y emocion a la tecnologia que ellos mismo creabanque desde el sur del africa, francia, chile o mexico, escribian a dario para que la soledad fuese solidaridad, la ilsuion alucinacion y la vida mas verdadera, nuestros ritos devienen tb en hipertextos, ocupan espacios invisibles y hacen amarse a camellos que muchas veces en su espera des-esperan e inventan la nueva musica que acompaña este guion que nos une entre la angustia y la felicidad. Abrazos desde el Sur

||| hamahiru ||| dijo...

Bonita historia, Clarice. Como no, tenía que ser un violín.. El instrumento con más alma, para mi... Un saludo y gracias por tus visitas..

Heriberto dijo...

Otra mundo, otra vida, otra forma de enfrentarse a uno mismo. Muy aleccionadora la historia.
Saludos.

Heriberto dijo...

Tierna, cautivante, aleccionadora. Tu blog siempre me ensenha algo. Saludo veracruzana.

Anónimo dijo...

Writing a blog is sometimes a very tough thing to keep fresh. I like the way you have been posting and hope you can keep it going.
Beth
Fitness Club

La hormiguita dijo...

Muy interesante. Una gran historia.
Saludos

michelsmith5815359844 dijo...
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
jrnCalo dijo...

El verano pasado estuve en Egipto de crucero por el Nilo y tuve la experiencia de subirme a un camello y de viajar con él por las orillas del rio Nilo-describir el acontecimiento daría para un cuento corto!-En Egipto el tiempo se detiene, va muy despacio, un día parecen tres y aquí me pasan volando, son sensaciones pero a todos les pasaba lo mismo, sentían que el tiempo se detenia-Respecto a los animales, me gustan más que la mayoría de la gente que conozco!
Abrazos y besos!

Bohemia dijo...

Ya sabes...tomo nota...

Shangri-la dijo...

Hoy, 2 de octubre de 2006, zarpó de puerto desconocido una embarcación sin bandera que la identifique: SHANGRI-LA. DERIVAS Y FICCIONES APARTE.

Pinkerton dijo...

Ni Esopo lo hubiera dicho mejor.
Nietzsche dice que al principio el hombre es un camello apesadumbrado por vagar en el desierto y siempre cargando culpas.
Saludos, Clarice...

Nestor dijo...

O como escribió Walt Whitman:
"La madreselva en mi ventana ,me satisface mas que la metafísica de los libros"

Todos deberíamos "desaprender" las cosas de este sistema que nos vende sus espejitos de colores del consumo,y que nos cobra con neurosis,soledad,odios y miedos.

De tu post anterior,quisiera aportar que la versión de Aretha Franklin de "I say a little prayer",no solo es mejor que la que mencionas,sino que además,es sencillamente, unas de la 100 mejores canciones de todos los tiempos.

Y como siempre...tus palabras son nuestros ojos..y tu sensibilidad nuestro premio.

Un abrazo
nestor

Eleonaí dijo...

Hola Clarice:

Tal vez me tengo que volver cinefilo. Tu sintesis es muy elocuente. Sentía el calor del desierto, las arena debajo de mis pies...

Tarí Alcarin dijo...

Que bello lo que compartes con nosotros Clarice, me has hecho sentir "cosas" sobre todo por la forma en que cuidan a nuestros hermanos menores. Ando sensible jeje

Mil besos

Alfredo Godínez Pérez dijo...

Qué rico texto! Gracias!

phillip dijo...

Si es por amor... todos unidos somos,de mongolia a cracovia, somos de manada...comparto tu emocion....soy quien afino el violin...


Un abrazo fuerte por ser asi!!!!

bohemiamar dijo...

Oh que belleza de historia, me has dejado con una sonrisa para todo el dia. Esto es lo que me gusta leer. Y la leyenda de lo más sabia y graciosa.
Te felicito por este post lleno de bondad.
Ojalá sirviera para que todos reflexionemos y le demos mejor vida a nuestros animales.

Un fuerte abrazo.

bohemiamar.

Francisco Ortiz dijo...

Mágica historia que nos recuerda que existe aún lo inexplicado, lo mítico cotidiano, lo indescifrable.

Bettina Perroni dijo...

Es una historia muy bonita y una lección de amor... eso es el amor puro, el que da sin recibir nada a cambio... lo que se hace solamente por amor
por amor

Que linda historia :))Me has cambiado el panorama :)

Mariana dijo...

mire la pelicula, es una tierna historia

Rosscorpion dijo...

Trataré de conseguir la película, pero dudo mucho que en México exista tienda alguna que lo venda...

Eduardo Varas C dijo...

¿TE has dado cuenta de la genial reseña que escribiste?

¡Eres fabulosa!

Dilaca dijo...

Lo contaste de tal modo, que creí que fue una experiencia tuya.
Al final, la camella aceptó a su hijito blanco?

pato dijo...

Bellísimo !!!

Moxel Pola dijo...

Cuando pienso y me pregunto ¿que tan humano es el humano? me encuentro con esta historia en verdad hermosa.
Muchas felicidades, hoy me robaste una lagrimita.

Rosa Silverio dijo...

Clarice, leí este post hace días. Me sentí parte de la historia y como no conozco la película ya me preguntaba cuando fue tu viaje, y si ya estabas igual que Laura, jajajaja.

Tu texto es muy humano y está maravilloso.Tendré que ver la película.

Un beso,

Ro

Gatito viejo dijo...

Una historia preciosa y tú la has contado con maestría. Un abrazo

Goathemala dijo...

Preciosa la historia.
Saludos.

≈Gr¥§εL≈ dijo...

Como de costumbre, me quedo con unas ganas tremendas de correr a buscar este documental.
Es una historia preciosa, con un valor tremendo.

Abrazos fuertes

Coral dijo...

Tuve la oportunidad e ver la película, y es excelente llena de sabiduría.

Me fascinó, excelente relato.


Besos Clarice ;)

Nina de Papuza dijo...

Me gusta mucho cómo la cuentas.
Realmente es mágico, tu texto, el film, lo que muestra, ´lo que inspira. Hace sonar el fondo del alma, como un violín.
Fui a verla sola, en un pequeño cine de Barcelona, sala minúscula con la gente toda en pie, aplaudiendo, emocionada, al acabar. Fue una de las experiencias más bonitas de mi vida. Gracias por tus visitas a mi blog. Son una alegría.