jueves, julio 24, 2008

Y retiemble en sus centros la tierra

Foto: Gregory Colbert

En un solo día Jimena y Fernando edificaron su propia catedral: el mismo gusto por las mismas películas, por los mismos libros, por los mismos discos. Las semejanzas y las diferencias. Los mismos miedos, las mismas ganas. Fueron construyendo esa noche, en la terraza del Hotel Majestic, referencias compartidas que los condujeron al humor y al amor. La risa simultánea. El roce de las manos. El reclamo cariñoso. La cercanía de las rodillas. El enojo fingido. La confusión de los alientos. Los códigos secretos. La caricia en la nuca. El suspiro simultáneo. El primer beso de labios húmedos e inéditos. El silencio elocuente. La mirada frontal y duradera.

GONZALO CELORIO



21 comentarios:

Camille Stein dijo...

qué maravillosa catedral... desde ahora soy creyente y practicante :)

un texto magnífico: recoge todos los pilares necesarios para una sólida edificación, los códigos esenciales para entender la danza del amor

gracias, Clarice

un beso

Inuit dijo...

Cómo no va a temblar y retemblar en su centro la Tierra, nuestra galaxia y más allá del universo, si existiera, el "extrauniverso". ¡Madre mía¡ yo querría pasar, ni que fuera un segundo, en ese epicentro de complicidad.
Precioso y gracias por compartir.
Inuits

MaleNa dijo...

Así se contruyen las catedrales con la mirada, los códigos secretos
que reflejan un nuevo cristal colorido para los maravillosos vitraux.

Según los alquímicos las catedrales guardan maravillosos misterios ancestrales creo que Gonzalo Celorio lo descubrió.
Y lo bendecimos porque sus letras reflejan el "inicio".

Verás que estoy fascinada por el texto y esa mágica photo de Colbert que se sumerje en las palabras.

Loas a la belleza.
Sos maga mujer, sos maga.


MaLena

Arcángel Mirón dijo...

Ay. Suspiré.

Justo justo justo acabo de escribirte.

:)

Apapacho.

El Secretario dijo...

Hola Clarice.

Acertadísima descripción de un encuentro recién hecho y que tiene tintes de perdurar...

Me gustó lo de los besos inéditos. Trae recuerdos...


Abrazo elocuente.

francisca dijo...

que lindo texto; perfectamente bien escrito, simple, preciso. Nunca lo he leido a Celorio, dan ganas de hacerlo. Gracias por esa introducción.

Un abrazo fuerte,

caramelo dijo...

uyy, Clarice, que horror, me equivoqué!! estaba conectada con el otro blog. Soy yo la del comentario de arriba.

Antiqva dijo...

¡Estas son catedrales misteriosas!

Y no las goticas, con sus alquimias y simbolos...

Uh, la catedral del Amor y la Vida.

Un abrazo, amiga

SUSANA dijo...

Espectacular!

Y qué retiemble! No hay manera de tirar algo que se construye con tanta solidez!

Muchas Gracias!

Un besote!

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Una bonita manera de construir vidas y uniones. Bonita forma de hacer cimientos duraderos... y preciosa forma de expresarlo con palabras.
Besicos muchos guapa

Eleonai dijo...

Está cañón.

Dinora dijo...

Palabras tan elocuentes como fuerte es el cimiento de la catedral de su amor. Me gustó

Saludos!! ;)

Cristina dijo...

El texto esta bueno, pero el título es excelente!! :D
Ya vamos los mexicanos sabiendo que entonamos... ja!

besos linda!

Mary Rogers dijo...

A veces la catedral se vuelve el mundo:=)
Tiempo que no pasaba por aquí.
Te dejo un abrazo

Sureando dijo...

La catedral que no sólo se construye en la juventud, puede ser en cualquier etapa de la vida.
Besos y abrazos

Gabriel dijo...

Una catedral levantada sobre una maravillosa sincronía.
Bellos, el texto y la imagen.
Un cariñoso abrazo desde Buenos Aires.

Gabriel

Heriberto dijo...

Duradera, esa es la palabra clave de todo esto querida Clarice.

reii dijo...

y mi cuerpo crudo y frio quedo
y hoy me preguntan por ti
la ra la ra ara la la la !

creo q es camilo sesto

el nombre... dijo...

Excelente recorte.
Un fragmento de lujo, tu mirada.
Besos, Clarice...

Bohemia dijo...

¡Que bien descrito...!

Es tal cual...

BSS

caramelo dijo...

lo que no te dije el otro día es que este texto se lo mandé a "el"...es tan igual y bello, como si alguien le fue con el cuento nuestro a Celorio...