jueves, septiembre 17, 2009

La calidez de José Emilio Pacheco

Fotos: Enrique Jiménez

Me emocioné mucho cuando vi llegar a José Emilio Pacheco, poder estar cerca y comprobar esa sencillez, carisma, lucidez y grandeza que lleva en sus 70 años. No siempre tengo la oportunidad de respirar en vivo letras mexicanas que han transcendido y nos han dejado un testimonio fuerte de lo que es y ha sufrido nuestra tierra.

Sin arrogancia y con la preocupación de contestar todas las preguntas de un público en su mayoría jóvenes que deseaban saber su opinión y sus sentires personales, el poeta contestó con simpatía, contando anécdotas, ya fuera de sus libros, poemas o de la misma vida. Para los que les gusta el grupo musical Café Tacvba, gozaron de escuchar la experiencia que vivió junto con Carlos Monsiváis cuando fueron a escucharlos, ya que el grupo compuso una canción basada en su novela Las batallas en el desierto.

A la vez, también declaró lo que no le agrada, que en los periódicos no les gusta publicar poesía y se olvidan de los suplementos culturales, así como de externar su preocupación por la problemática que vive el país.

Expresó que ha disfrutado siempre la escritura y no concibe realizar otra cosa que no sea escribir. A pesar de que dijo que no le gusta leer en voz alta sus poemas, respondió una pregunta acerca de la muerte con el poema El zancudo.

El encuentro fue más tiempo de lo determinado, casi dos horas, y los que asistimos nos dimos un festín con su charla. Esto sucedió en la FILU, el pasado martes 14, en donde el poeta, ensayista, traductor, novelista y cuentista fue homenajeado.

José Emilio Pacheco cuenta con una amplia trayectoria literaria y es un personaje fundamental en la literatura mexicana. Ha obtenido numerosos premios y reconocimientos.

Al escuchar al esposo bienamado de la periodista Cristina Pacheco, observarlo tan ameno y contento en nuestra ciudad, divertido con la crema vitacilina, luciendo sin miedo una guayabera, cambiando sus lentes de pasta negra, tocando su bastón y con un rostro sorprendido de ver una larga fila para los autógrafos, recordé su poema Alta traición y comprobé lo que de él escribió Ángeles Mastretta:

“¿Quién se atreve a empezar así un poema de amor a su país? Sólo José Emilio Pacheco. Él que es, como la luna, implacable. José Emilio está hecho de una bondad irónica, de una erudición tímida, de una lucidez despiadada. ¿De qué otro modo puede ser la lucidez? Nada más divertido que oírlo conversar. Está lleno de anécdotas y de juicios sumarios en contra de sí mismo. Es, como su poesía, lúdico y sabio”.

16 comentarios:

Rosa Silverio dijo...

Amiga, vaya experiencia. Cuánto me habría gustado estar ahí y conocer a José Emilio Pacheco.

Un abrazo muy grande.

Manuel Rodriguez dijo...

Que bonita experiencia, felicidades por haber conocido en persona a este gran poeta mexicano.

Arcángel Mirón dijo...

Hermosa crónica, Gra.

:)

Siempre me gusta leer a los artistas que no conozco a través de tus palabras.

Miguel Sanfeliu dijo...

Excelente crónica. Me hubiera gustado estar ahí. Lamento no conocer a este escritor, y más después de leer lo que cuentas.
Un abrazo.

Cristina dijo...

Que maravilla! Supongo que andas de vaga en la FILU, debes de acampar ahi je!

Disfruta linda.

besos!

DianaL dijo...

Esta actividad de blogs, nos pèrmite abrir tantos horizontes, y acercarnos a tantos artistas...
Gracias

Goathemala dijo...

No lo conocía pero se ve a la primera que es buena gente. Me dan muchas ganas de leerlo. Buscaré por internet.

Un abrazo.

Antiqva dijo...

Amiga, no puedo sino felicitarte por esos momentos... Se te ve tan contenta...


Un abrazo, Clarice

Otra vez a viajar al olvido... dijo...

hermoso! te felcito, disfrute al leerte...

Kety dijo...

"A quien pueda interesar

Que otros hagan aún
el gran poema
los libros unitarios
las rotundas
obras que sean espejo
de armonía

A mí sólo me importa
el testimonio
del momento que pasa
las palabras
que dicta en su fluir
el tiempo en vuelo

La poesía que busco
es como un diario
en donde no hay proyecto ni medida"


Un placer leerte y leerle.
Besos

Anónimo dijo...

Gracias amiga, que mas puedo decir ante tu hermoso relato, de este hombre maravilloso que admiro con todo el corazon. El corazon que no se equivoca cuando descubre a alguien tan sencillo y sabio a la vez. Besos.
Ivania

Mateo Bellido Rojas dijo...

Hola, Graciela.
He tenido poco tiempo últimamente, pero ahora que encuentro un huequito me he repasado tus últimos post. José Emilio es un gran poeta y si se le admira no podemos decir más.
Me gustó tu reflexión chocolatera, no está mal. A mi me gusta el chocolate negro amargo, pero no le hago ascos al resto. Será por eso que amo la vida.
Un abrazo.

Bel M. dijo...

La crónica es estupenda, y el poema de abajo de magnífico. Recuerdo una vez, que le contaba a una amiga bloguera, que Praga era tan bella, que en algunos momentos había echado de menos la belleza de alguna polvorienta, triste y gris calle de mi ciudad, y entonces Ángel, de Noctambulario (también de tu país) me dio a conocer ese poema, maravilloso.
Gracias por las dos cosas, Graciela, y muchos besos.

(* dijo...

Siempre, siempre aprendiendo contigo, Graciela, siempre descubriendo, tomando nota para lecturas y emociones futuras.

Un dulce beso.

Eleonaí dijo...

Ayer leí El cantar de los cantares de José Emilio Pacheco. Fascinante.

Qué buena suerte la tuya de haber estado en su presentación en la FILU.

Hibisco dijo...

hola, un poco a destiempo, pero tengo que felicitarte por esta maravillosa crónica, y de admiradora a admiradora es mi obligación decirte que me siento tan feliz de saber que "mi adorado José Emilio Pacheco" esta presente en los corazones y en las letras de muchos.