martes, noviembre 16, 2010

On drums Jack DeJohnette

Tuve la oportunidad de asistir este año a un par de conciertos extraordinarios celebrados en la ciudad donde actualmente resido Xalapa, Veracruz, como parte de las actividades del III Festival Internacional JazzUV. Hace algunos meses cuando me enteré que dos grandes leyendas del jazz estarían presentes, mi memoria comenzó a traer toda clase de recuerdos relacionados con mis primeras experiencias en el jazz, tratando de ubicar el momento primero en que escuché y conocí a McCoy Tyner y a Jack DeJohnette.

Jack DeJohnette ha estado siempre presente en mi historia musical no como líder de un proyecto pero si como el baterista de dos de mis pianistas favoritos: Bill Evans y Keith Jarrett. Existen un par de discos recurrentes en mi memoria sonora, que traen su nombre constantemente a mi cabeza, los dos grabados en vivo en el Festival de Montreux, el primero en 1968 de Bill Evans, el segundo en el 2001 de Keith Jarrett, ambos con un común denominador en la batería: Jack DeJohnette. Sirva este breve dato personal para esclarecer su posición en el mundo del jazz, baterista de dos de los pianistas más grandes en la historia del jazz de diferentes épocas.

Así que, aunque mi relación con Mr. DeJohnette no ha sido del todo personal, es un músico que he disfrutado y conocido a través de muchas otras grabaciones que he tenido la fortuna de escuchar, desengranar y esculcar, cual cajita de pequeños tesoros personales.

La noche del jueves 11 de noviembre, tuve el privilegio de escuchar la magia de Jack DeJohnette sentada en la Sala Emilio Carballido del Teatro del Estado. A la espera de su presencia en el escenario, extraía de mi memoria trozos de melodías, sonidos y detalles esperando prepararme adecuadamente para la ocasión. Jack DeJohnette salió al escenario resultando ser más delgado de lo que esperaba, me pareció un tipo muy sencillo en apariencia, cosa que me cautivó desde el primer momento, se sentó en la batería y el derroche de energía comenzó.

La sala entera se convirtió en una sola emoción, lo único que podía escuchar, ver y sentir era un manantial vivo de sonidos, ritmos, colores, formas, texturas, recuerdos, imágenes; sus manos brincaban de un extremo a otro, jugaban con las notas. Tal era su encantamiento que por momentos perdí la noción que había otros músicos compartiendo el escenario con él; después, volvía para ser testigo de ese juego, aún incomprensible para mí, que sucede cuando dos o más músicos se encuentran para compartir.

La noche fue una sucesión infinita de sonidos y silencios, quisiera poder recordar todas y cada una de las piezas que interpretó pero en mi memoria la persistencia lleva el nombre de una sola de ellas, ‘Five by four’ de McCoy Tyner; y una más que brinca en mi memoria a manera de una imagen lúdica que sucedió entre un baterista y un bajista descubriéndose el uno al otro.

Conocí esa noche un beat que lleva por nombre Jack DeJohnette, que me regaló con cada nota, sus recuerdos y experiencias construidas con los gigantes que ha acompañado y que lo han acompañado, y fui testigo de esa presencia intensa, avasalladora e incontenible que nos transformó a todos en uno solo con la música; porque como dice Mr. DeJohnette: “Música somos”.


Texto y fotos de Claudina de Gyves

8 comentarios:

MaLena Ezcurra dijo...

Cómo baila tu corazón siempre!


Te abrazo mujer musical.


M.

marichuy dijo...

Qué buena vida la de Xalapa. Me da gusto por ti, esto del Jazz inundando la ciudad.

Besito

Clarice Baricco dijo...

Efectivamente Claudina, fue una gran noche que disfruté y tú la describiste muy bien. Me encantó leerte. No cabe duda que traes el jazz en el alma.

Abrazo agradecido.

Graciela

Isabel Romana dijo...

¡Qué bien te lo pasaste, Clarice! Espero que Caetano no esté celoso... Besitos, guapa.

Pamela dijo...

Qué lujo! me da gusto leer tus incursiones por los rincones del arte, un placer que no debemos perdernos. Me declaro ignorante en lo que a Jazz se refiere, pero comparto tu alegría de igual modo

virgi dijo...

Tienes mucha movida en tu ciudad, eh?
Yo oía bastante en un tiempo a Jarret con Evans y DeJoh. Era un música sofisticada que a veces, incluso, me parecía hasta fría. Ahora, por esta entrada, voy a ver si los oigo otra vez.
Besos

Mateo dijo...

Yo también me declaro un perfecto desconocedor del jazz...Aunque siempre he sentido su presencia en diversos medios...Muchas películas americanas nos mostraban pequeñas piezas, la radio también lo hacía antes, ahora a la juventud sólo le va una marcha ramplona y eso es lo que vende.
Disfruto siempre cuando veo el disfrute que se vive por esas tierras veracruzanas...
Un abrazo

Eleonaí dijo...

¡A toda Música!