domingo, octubre 02, 2011

Los pájaros escriben

Imagen: Esao Andrews

Soy un pájaro de fuego y en mis alas llevo el viento. 

El canto de los pájaros es muy fuerte. Es el anuncio que pronto pasarán a la siguiente estación. Yo, sin equipaje, volaré con ellos.

Los pájaros cantan con tristeza. Y yo, no tengo voz.

Todo silencio guarda un ave.

Un pájaro sobre mi cabeza me recordó el paisaje de tu llegada a mi árbol.

No hay peor mañana que escuchar el golpe fuerte sobre una ventana y no el golpe suave de una máquina de escribir. Un pájaro ha muerto.

Ese pájaro pesa demasiado en mi cabeza. Todavía no me ofrece el canto que anhelo.

Irse como el pájaro que no volverá a reposar en el árbol muerto.

Los pájaros son ángeles. En ellos, miro tu vuelo.

Pájaros circulan por doquier. Uno se queda quieto en la ventana. Me cuida la espalda mientras yo le canto.

Calificar las alas de los pájaros no es tarea fácil para mí. Las manos deben ser suaves al escribir un número en su frente.

¿Qué quiero? Que esos pájaros vuelen y me lleven a su cielo.

No podré ocupar el tendedero. Una hilera de pájaros amarillos decidió tenderse al sol.

Hay pájaros que no quieren conocer la historia. Prefieren vivir su propia realidad. Imaginan y se engañan. No les importa nada. Ni volar.

La fragilidad de ese pájaro amarillo se llama melancolía.

Eres un pájaro azul que vuela en mi memoria.

Hay pájaros tan presos de sí mismos que no quieren aprender a usar sus alas. Cantaré para mí antes de enfermarme.

A los pájaros de mi jardín, no les agrada escuchar los helicópteros. Conocen el significado de su vuelo.

Los muros están llenos de sombras y de luz. Su eco se transformará en voz. El pájaro será testigo de sus cambios de color. La vida vencerá.

Caminar sin prejuicios y en cada persona mirar una especie diferente de ave.

Los pájaros también nos cansamos. Y guardamos silencio.

En mi nombre llevo el ave. Y las bocas me recuerdan por lo que no soy.

Como el pájaro herido que busca el árbol de su infancia, así vuelvo a mis orígenes.

Muchos pájaros llegan aquí. Van y vienen y no vuelven más.  Uno permanece sentado sobre mi cabeza: Tú.

Las aves llegan a ti para recibir tu aliento.

Los pájaros me traen el mapa de cada día.

Puedo reconocer tu voz entre el sonido del taladro, el golpeteo del martillo y el agudo cuchillo. Eres canto de pájaro.

Los pájaros de mi jardín me cantan el secreto de su vuelo. Me llevan en su pecho mientras yo escribo. De mi mano, saborean una letra.

Eres ave y andas en bicicleta.

¿Qué soñarán los pájaros mientras tú y yo escribimos?


3 comentarios:

Juan Herrezuelo dijo...

Uf. Me dentendría en cada uno de tus bellos enunciados ornitopoéticos, pero me quedo con dos: "Todo silencio guarda un ave", porque se me cruza mientras busco versos y reflexiones breves sobre el silencio (llevo días haciéndolo, una casualidad que celebro), y este: "los pájaros me traen el mapa de cada día", porque más allá del sentido preciso que tú quisieras darle, expresa perfectamente la idea de que sus pupilas trazan una cartografía aérea del entorno en que tú vives, y es increíble pensar en ello.
(Aprovecho para agradecerte tus buenos deseos expresados en la bitácora de nuestro común amigo Sanfeliu).
Un abrazo.

Miguel de la T.P. dijo...

Hermosos lo expuesto porque emiten luz y sabiduría.La luz del camino correcto y la sabiduría del aprendizaje, que compone y da sentido al alma filosófica tan profunda.Te felicito.Un placer leerte estimada amiga.desde Jaen un abrazo y feliz semana

Sei dijo...

Imagino cada enunciado, cada micro poema en su propia página con un hermoso dibujo alusivo. Es todo un libro lo que tienes allí y me encantó leerlo. Gracias!