sábado, septiembre 01, 2012

Camino

Foto: tuiteante


Caminas la ciudad sin saber que alguien piensa en ti. Siempre la caminas como si fuera la primera vez. Así no dejarás de sorprenderte por cada calle que recorras. Te detienes a mirar los perros callejeros y deseas que te sigan. Ellos parten en dirección contraria. No soportas el ruido y buscas un pequeño silencio que te salve. No lo encuentras. Escuchas el grito histérico de una mujer, el llanto de un niño y el martillazo de un ebrio. No soportas el escándalo de las motocicletas.  Ruido y más ruido a tu alrededor. Anhelas los oídos de los árboles y quieres tener la boca del viento. Te detienes en una esquina, buscas entre tus bolsillos una moneda y con ella recuerdas la infancia que no viviste. Tu infancia la inventaste. Y te sentiste un hombre en la Luna. Escuchas pasar la música. La reconoces, es música antigua, la que te gusta. Tiras la moneda y sigues adelante. Sin mirar la hora porque tú ya conoces la hora de la noche. No quieres pensar en nada, pero piensas al mirar la piedra y te duele pensar. No podrás responderle a tu propio silencio. Ni quieres voltear a decir adiós cuando alguien toca tu espalda. Caminas  y buscas la puerta  de la ciudad. Una nube  te indica el horizonte mientras te cae la lluvia. Amaste intensamente y asumes las consecuencias. En tu vientre hay sangre. Cierras los ojos lentamente y sabes que no habrá más vida.



4 comentarios:

Índigo dijo...

Curioso como el "no" puede instalarse en una vida... y rasgarla, haciendo brotar la sangre a borbotones.

Abrazo grande, Graciela. Y gracias por seguir contándonos la sangre y la vida.

virgi dijo...

Parece triste, pero también hay vida y experiencias y sobre todo, algo que sigue fluyendo alrededor.
Un abrazo, Clarice

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Me quedo sin palabras, toda una vida he recorrido a través de tus letras!!
Como siempre, eres la reina de la pluma. Ya ando intentando coger el ritmo.
Besicos muchos.

Juan Bautista Morán dijo...

Como pasear contigo, las calles, siempre me acordaré que en Veracruz, los viernes había una orquesta casi en cada esquina y gente bailando danzón cubano. Teniendo calles así donde la vida se muestra es hermoso perderse en ellas.

Con mis mejores deseos de que estés bien.

Un abrazo