jueves, agosto 18, 2005

Desolación laboral...

Al morir, los arpistas van directamente al cielo en donde nunca padecen el desempleo.
René Avilés Fabila.

En las tardes de café, entre las conversaciones, se escucha decir que los cuarenta es una edad clave en muchos sentidos. Una edad en la que ya se saben demasiadas cosas como para que la vida, pase a un lado sin hacer nada al respecto.
También comentan, que cuando se ha cumplido cuarenta años, ya se han cometido errores, y aunque algunos ya han incurrido dos veces, es poco probable que vuelvan a equivocarse en las mismas cosas. De modo que a esa edad, ya se debería de estar a salvo de esas calamidades.
Comparan la vida actual con la de las abuelas, y concluyen diciendo, que hay más posibilidades de vivir doblemente en oportunidades que en aquellos tiempos.
Al llegar a los cuarenta, una persona ha trabajado lo suficiente en su profesión como para decir que sabe lo que está haciendo.
Surge la duda de que época fue mejor, ya que la realidad que vive nuestro país, es que hay muchos profesionistas de esa edad que están desempleados, y no es precisamente porque sean incompetentes.
Las causas pueden ser porque quebró la empresa, recorte de personal, trabajo temporal, cambio de gobierno, entre otros.
La crisis en nuestro país llega por todos lados, y el desempleo es una de las pesadillas actuales.
Los que quedan desempleados, vuelven a intentar solicitar trabajo, tocan puertas, entregan currículums, se someten a entrevistas y no logran nada, simplemente porque tienen o rebasan los 40 años de edad. Tienen una buena carpeta de currículo y ni así son tomados en cuenta.
La experiencia laboral no es importante en la mayoría de los casos, es más esencial, no haber llegado a esa edad.
Si no tienen limitaciones físicas o mentales para ello, por qué minimizar la edad?
Es una situación grave, en que la edad importa mucho.
Hombres y mujeres de 40 años que nadie quiere emplear, nadie les ofrece trabajo, nadie los mira, sólo los discriminan por la edad.
Y lo pocos que encuentran empleo, les ofrecen un sueldo mínimo y sin un puesto que pueden merecer.
Las personas desempleadas, le dejan de tomar sentido a sus vidas, caen en la infelicidad, depresión y desesperación de cómo van a mantener a su familia.
Sus sueños de talento y experiencia se tranforman en una fobia al desempleo.
Cada amanecer para ellos, es un día más de lucha, y anochecen con la desolación y el horror de un día menos.
Es una crisis que la viven de manera individual y que se convierte en un problema social, ya que sus consecuencias sociales afectan a la vida cotidiana, no solo de los que buscan empleo, sino a la de todos los ciudadanos.
Les llega el tiempo de mentir y ellos viven todos los estados de ánimo: lágrimas, arrugas, canas, huidas, inseguridad, mediocridad, orgullo tragado, desequilibrio emocional, alucinaciones, desasosiego, estrés, frustración, depresión, violencia y suicidio.
La familia madura más pronto por ser testigo del decaimiento en todos los sentidos del que está sufriendo el desempleo.
No pueden ejercer sus carreras estudiadas, y si quieren sobrevivir, deben de hacerlo de otra manera y buscar otros caminos ajenos a sus sueños.
Muchos por sobrevivir, llegan al autoempleo, es decir, a la economía informal que es uno de los logros del actual gobierno.
El gobierno mexicano ha reconocido que el desempleo ha generado que 400 mil mexicanos anualmente, decidan emigrar y buscar mejores oportunidades de vida en los E.U.A.
Entonces, ¿qué debe de hacer nuestro gobierno, para que los mexicanos no tengan la necesidad de ir al otro lado en búsqueda del empleo?
Erich Fromm decía: “que para ser feliz se necesita amor, ser creativo y tener trabajo”.


2 comentarios:

Omar Piña dijo...

Idea redonda. Buena estructura que muestra las manías y sus paradojas. Tono editorial.

pato dijo...

Mientras leía no pude evitar una lágrima , cuantas personas así conozco ? incluyendome !!
Buen post !