martes, diciembre 20, 2005

El regalo de la navidad

Hace algún tiempo, un profesor de Psicología aplicó a sus alumnos una prueba, consistía en que ellos escribieran una definición después de escuchar la palabra: Navidad. Los resultados fueron: “árbol”, “regalos”, “santa claus”, “compras”, “tarjetas”, “posadas” etc. En ninguna respuesta hubo mención al nacimiento de Cristo.

A más de dos mil años de aquel suceso, muchos todavía desconocen el significado real de la Navidad. En próximos días se celebrará un hecho tan singular que cambió la historia de la humanidad y en algunos casos ha cambiado la vida de muchos hombres.

Han pasado más de veinte siglos atrás, en que en una aldea de Belén nació Cristo. No se puede precisar si fue un 24 o 25 de diciembre, el hombre ha tomado esta fecha para conmemorar su nacimiento. Lo que interesa realmente no es la fecha sino el suceso. En aquella noche, lo importante no fue la presencia de los pastores, el canto de “los ángeles” o la visita lejana de los magos de Oriente, sino el hecho trascendente de que Dios regaló al mundo entero a su único Hijo: “El Verbo Encarnado”, mismo que sería más tarde el Salvador.


Aquel niño que nacía en un pesebre, seguramente fue acariciado por su madre. ¡Quién pensaría que aquellas pequeñas manos las cuales se encontraban cerradas, treinta y tres años más tarde serían abiertas con torpeza para clavarlas en una cruz! Brazos y manos muy cortos que no podían alcanzar al ganado que estaba a su lado, pero que un día alcanzaría a las multitudes enfermas. Aquellos pies que aún no podían sostenerlo, un día lo llevarían por los caminos buscando al “hombre sin pastor”.


Jesús nació en un mundo con problemas que parecían sin resolución alguna, pero la aceptación de su persona por parte de un pequeño grupo de sus discípulos, mismos que hicieron una proclamación ferviente y sincera del auténtico evangelio, dieron en consecuencia un nuevo impulso a la raza humana. Desde entonces la vida de muchos ha cambiado. Más que una religión es una nueva forma de vida, rica y abundante centrada en Su persona. Aquellos que han recibido el mensaje de la Natividad (nacimiento), se han encontrado con una nueva esperanza para su diario vivir.


La Navidad no es un mito, ni una tradición, ni un sueño, es una época de júbilo. El pesebre de Belén llegó a ser el eslabón que unió a un mundo perdido con un Dios de amor.


En estos días en que muchos equivocadamente celebran la Navidad, aún se tiene la oportunidad de reflexionar, hacer un balance de nuestra existencia y considerar que la Navidad es una prueba de que Dios se interesa en la vida de los hombres y que estuvo dispuesto a darnos de regalo a su Hijo Jesucristo. ¿Algo más para pedir de regalo?


¡Gloria a Dios en las alturas, Y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres! San Lucas 2:14

1 comentario:

pato dijo...

Es triste que esta fecha tan especial sea tomada para fiestas mal entendidas . Lindo post .