jueves, julio 03, 2008

El piano de la niña blue

Soñaba con ser pianista, un gran concertista; bajo mis dedos, catedrales, livianas como pompas de jabón.

Del libro Las benévolas de Jonathan Littell.


No. No quería ser pianista. Para eso había nacido mi hermano, para acariciar el teclado. Yo solamente quería jugar con el piano. El compañero fiel de cada tarde. David tocaba y yo le cambiaba las hojas de la partitura. Mi maestra de piano decía que yo lo aporreaba, mientras que mi hermano…

Extraño esa época. Añoro el piano de mi infancia. La pared también. El óleo de Beethoven que pintó mi hermano. El robo nocturno del eco de las notas. Las conversaciones musicales. El buen Remigio el afinador. Las clases en la escuela de música. El solfeo siempre acalorado. Los dibujos sobre el cuaderno pautado. La discusión con los bemoles. El baile de la clave de sol. La paciencia del metrónomo. El compañerito que me gustaba. El recreo con los juegos imposibles. Los nervios de los exámenes. El coro infantil. La batuta de mi hermano. La excelencia de los maestros. La bondad del director Daniel Ayala. Los conciertos de fin de cursos. Las sonrisas de los aplausos. Los visitantes distinguidos. La perseverancia de mis padres. El crecimiento de los años.

Las lagrimas del adiós cuando nuestro gran piano se fue para no volver. La bienvenida al nuevo piano con su voz jovial y vestidura moderna. Y así fueron llegando otros. Las manos de mi hermano exigían cada vez lo mejor.

Ninguno como Marietta, el piano vertical, negro y grande con el que nací y crecí. Se llevó los secretos de mi infancia para tocarlos sobre las olas de la antigua isla.

Guardada entre el mar de los grillos, esa niña habita en mí.


22 comentarios:

Goathemala dijo...

Una bella remembranza infantil. Creo que la foto es de ti ¿Puede ser?

Aporrear el piano ya es un comienzo. Yo ni llegaría a eso. Lo único que podría hacerle a un piano sería una mudanza.

Saludos de regreso.

Inuit dijo...

Clarice,
El piano es precioso, antiguo como los que salían en las películas de época.Uno, lo tiene que amar por todo lo que ha vivido él y por todo lo que han sentido los que lo han tocado.Incluso creo, que están todas las huellas de siglos impregnadas en todos sus acordes,afinamientos y desafinamiento.

El texto recoge a la perfección todo el sinuoso camino del aprendizaje .Era odioso,para la mayoría, el solfeo, que tú lo nombras "acalorado",es que era de subir el riego sanguíneo.
La Joplin divina.Tú,encantadora en la foto.
Auroras al piano de tu vida

Kety dijo...

"Le apasiona la vida, vive intensamente y no se arrepiente de ningún día entregado a la música".
Mi felicitación a David Barrera Flores, tu hermano, por esa entrega a la música.
Qué sabias palabras: "le causa tristeza cuando ese maravilloso talento se convierte en un desperdicio por no tener un ambiente adecuado".

Clarice, si eres la niña de la foto,te diré que tu expresión definía tu futuro. ENHORABUENA.
Un abrazo preciosa

Camille Stein dijo...

'Sit there, go on and count those raindrops
Oh, feel 'em falling down, all around you.
And all you ever had to count on,
All you ever gonna have to lean on
All you ever gonna need, dear, i wanna tell you right now
It's gonna feel just like those raindrops do
When they're falling down, honey, all around, all around you'

Janis J.


quiero pensar que tú eres la niña de la foto, que los secretos que guardan esos ojos siguen ahí, sin asomo de desaliento

un beso

Lover of Nature dijo...

Janice Joplin fue una gran cantante una pena que murio tan joven.

Eres tu la nina de la foto?

Cristina dijo...

Querida Amiga, hoy vine a bucarte y encontré a esa niña bella, con las letras de collar, con el sentimiento a flor de piel y una historia de recuerdos que se mecen al compás de la música.

Leyendo cosas así el día pinta hermoso!

te dejo un cálido abrazo y toda mi admiración...ah! y ¡como me gusta esa foto!!
Besos linda!

María Jesús Lamora dijo...

Compartimos la música, el piano, las horas pasadas ante él, todo.
Un abrazo.

MaleNa dijo...

Esa niña sos vos, inclusive en esos momentos donde no te encuentres.

Que bello y melancolico texto, me ha mojado el alma.


Beso tus ojos negros, mujer de vestido floreado.


MaLena.

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Te encuentro nostállgica hoy. Los recuerdos de infancia siempre vuelve y vuelven, arrastrando olores, personas, sabres y sonidos como en este caso. lo entiendo porque es tan bonito el sonido de un piano en directo o bajo tus dedos las teclas! Entiendo tu nostálgia porque yo también lo ingtenté y no lo conseguí, claro que empecé un poco tarde y con escaso tiempo para conseguirlo.
Muchas gracias Graciela por tus palabras de aliento. Te las agradezco de corazón, vuestra voz es mi fuerza.
Besicos muchos preciosa

Las3Musas dijo...

No me cabe duda que esa niña habita en vos: tu capacidad de juego, tu calidez y ternura de madre que no olvida que ha sido la niña del piano...

abrazo tu nostalgia

musa

L o s t dijo...

yo siempre quise un piano. pero naci sin oido musical pese a lo que amo la musica... ahora bien, la mochila de recuerdos infantiles siempre va llena...

Arcángel Mirón dijo...

Siempre habitará en vos. Siempre.

Hay épocas en que la niña se queda agazapada en un rincón, y nos preguntamos si aún estará allí. Está. Siempre.

(Gracias por tus palabras, una vez más).

libertad dijo...

Hoy me has hecho llorar. Precioso.
Un beso fuerte

Bel dijo...

Agriculces y bellos recuerdos, Clarice. Y gracias por darme a conocer a Jonathan Littell, del que nada sabía. Preciosa su cita. Y también coincidimos, cómo no, en Janis. ¿Qué debía de pensar de ella la otra Clarice?
Un abrazo.

rohit dijo...

hiiiiiiiiiiiiiiiii

you are fantastic!!!

a kiss for you, my dear friend!

god bless u dear

can we exchange our link

r u ready to do?


hiiiiiiiiiiiiiiiii

você é fantástico!

um beijo para você, meu caro amigo!

Deus te abençoe u Caro

podemos trocar os nossos link

r u disposta a fazer?

elisa de cremona dijo...

con mis dedos largos quizás también pude serlo... pero el violín es una perdición...

un beso enorem

Miguel Sanfeliu dijo...

Un texto muy intenso y eficaz. Recuerdos de infancia ligados a un objeto, un piano, y todo lo que lo rodea, creando un texto breve pero que evoca mucho más de lo que dice. Enhorabuena, es perfecto. Y la música es también muy acertada.
Ahora bien, esa foto... es genial. Esa mirada, los brazos cruzados, la expresión seria que quiere aparentar formalidad aunque, me parece a mí, encierra cierta rebeldía. En fin, que esta entrada me ha gustado mucho. Un abrazo.

Laura Diaz dijo...

Gracias por el texto tan bello. Me recordó que también crecí en mi infancia con un piano vertical, y a pesar que a mis quince (más o menos) fue sustituído por uno majestuoso de media cola y nombre famoso, ninguno como el primero. Tu texto me provocó una nostalgia no digna para un sábado de invierno ....

Un fuerte abrazo

Maria Carolina dijo...

Te leo mientras escucho a "Tu Caetano"... que bonito tus post, que bello... sólo los que tuvimos intimidad absoluta con algún instrumento podemos entender de que se trata...
Abrazo fuerte amiga...

Rosa Silverio dijo...

Vaya texto y foto, cargados de nostalgia, de esa melancolía azul que nos traslada a la niñez, a escenas como esas que tú rememoras en esta entrada en la que nos dices que aporreabas un piano que tú hermano acariciaba, un piano que se fue, se fue, y no volvió. Imagino que algo de él ha quedado en el recuerdo. De lo contrario sería imposible que escribieras esta entrada.

Abrazos, amiga.

Bohemia dijo...

Yo quería aprender a tocar el piano...aunque siempre me fascinó más el chelo y el violín...Me encantó leerte y me encantó la foto de esa bella niña, sentadita cual reina...

BSS

Alma Luz Aranda Barrera dijo...

Esa niñita yo la conocí, así de chica y traviesa. Posiblemente no tuvo las competencias que su hermano desarrolló, pero yo le conocí otras, las cuáles ayudaron a disfrutar nuestra infancia, cantando melodías de “Cepillín” o actuando para un público inexistente. Fue divertida esa época compartiendo con esa linda niña. Te mando muchos saludos. Espero que me des la oportunidad de seguir conviviendo contigo. ¡Lo añoro!