lunes, junio 21, 2010

Hasta siempre Carlos

Cartón: Hernández

Sí. Yo estoy con las palabras atoradas. Necesitan salir y decir que están tristes por la partida de Monsiváis. No tenía porque irse. Aún no. Es necesaria su presencia en este México urgente. Quiero creer que Saramago necesitaba charlar largo y tendido y por eso, llamó a Monsi. Ellos van a recordar cuando estuvieron juntos en la lucha por Chiapas. Sí, me queda claro que tienen mucho de que hablar y de que escribir.

El nombre de Carlos Monsiváis está presente desde mi niñez. Me lo pusieron de ejemplo para leer la Biblia y no ser ignorante. Para no avergonzarme de muchas cosas. Para defender. Para creer. Con el tiempo pude conocerlo. Y escucharlo. Y leerlo. Y admirarlo. Visitar su Museo del Estanquillo en la ciudad de México es una manera de conversar con él. Hace dos años estuvo en Xalapa y escribí una brevedad aquí en este enlace.

Muchos quedamos huérfanos. Ojalá sigamos su ejemplo, poder levantar la voz y la pluma.

Sí, yo pregunto lo mismo que Elenita Poniatowska: ¿Qué vamos a hacer sin ti Monsi?

¿Qué va a hacer mi México sin él?

11 comentarios:

Umma1 dijo...

Continuar... ¿que más se puede hacer, poruno mismo y en homenaje a quienes han sido buenos para nuestras vidas?

Te comprendo.

Siento que hay una epata, justo la que vengo cursando yo,donde comenzamos a perder con cierta regularidad...
Es parecido a eso que nos pasan a quienes hemos peceras grandes, que cada día, al alimentarlos, lamentamos un pez menos.

Entre los amigos que marchan anticipadamente, en este mundo tan estresado; los referentes; los conocidos que pintaron nuestros paisajes, una se siente algo sola, conmiedo a que una mañana ya no haya un contemporaneo con compartir lo que fue la propia cotidianeidad.

Un abrazo

MaLena Ezcurra dijo...

Yo lloró con vos Clarice amo a esos dos hombres que se fueron.

Tenés razón deben estar charlando en la mesa de un bar.

Abrazo nostagioso.


M.

Eleonaí dijo...

¿Qué vamos a hacer?

Leer todo lo que nos falta de lo mucho que escribió, y lo que se publique de lo que dejo escrito.

Seguir su ejemplo: Ciudadano ejemplar. Recuerdo el texto escrito por él y Sergio Pitol y que leyó en el Zócalo de la ciudad de México el domingo 16 de julio de 2006: "No abandonemos nuestros votos en la fosa común de la resignación o la apatía"

Y ser congruentes como él fue.

Anónimo dijo...

Si yo igual escribi para la partida de este maestro * ( es una pena, no me atreví a quitar una carta al destino asi que inserté sobre la entrada)...Comparto el sentido de conflicto, Me quedé en los aplausos como si el escritor estuviese a mi lado como un gran padre, no sé pero México está dolido y no se ni me importa el futbol..Www.dondenohaymarhayletras.blogspot.com

Alejandra dijo...

Tendremos que volvermos mas realistas y no dejarnos acallar, mas críticos y mas sagacez, volvermos vivos y traer el corazón a carne viva. No sé, alguna manera debemos de encontrar para honrarlos y para recordarlos.
Animo Gabriela. muack

Tania dijo...

Tus palabras llenas de sentimiento son un hermoso homenaje. Infelizmente yo no conocía ese escritor, pero comprendo bien esa sensación de orfandad, así lo sentí con Saramago.

Pero quedan siempre sus palabras, eternas. Y ellas nos consuelan.

Inmenso abrazo.

GAB dijo...

Creo que una gran parte de los mexicanos tenemos nuestra version de Monsivais. Puede provenir de alguna platica de las muchisimas que dio para presentar algun libro o alguna revista, lo cual por si sola habla de la gran generosidad que poseia. Luego al formar el museo del estanquillo. Si alguno lo leyo o comenzo leyendolo, (por ejemplo en Amor perdido, que es el primer libro que aborde de el), y donde se encuentra uno con un autor ironico, sapiente, y con el pendular de la critica al poder y a los vicios clericales. Lo considero como el continuador directo de Salvador Novo. Creo que el mejor homenaje que se le puede hace a un autor es leerlo, pero en el caso de Monsivais, el compromiso va mas alla, mucho mas alla.

Un abrazo.

GAB dijo...

Aqui te comparto esto:

REQUIEM POR CITYMAN
Al fallecer el hombre llamado ciudad, ésta se estremeció imperceptiblemente como al paso de un eclipse, la energía eléctrica se interrumpió, las líneas telefónicas quedaron en silencio... por un momento por la ciudad campeó la ausencia del hombre que la había amado en todas sus formas y que le había buscado un centro a través de la voz, la memoria y la palabra. Al fallecer el hombre llamado ciudad, ésta pareció perder su centro sólo por un momento, pues el espíritu de su profana letra se diseminó y fue formando remolinos que repetían el brindis del bohemio
ADOLFO CASTAÑON

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Seguro Graciela que Saramago y Monsiváis tienen muchoque charlar aún y ojalá tengan poder para darnos algo de luz a los que aquí quedamos y este loco mundo nos lo hagan mejorar, ¡Ojalá fuera así!!
Mientras tanto, nos queda recordarles, seguir sus ejemplos y leerles, leerles siempre.
Que en paz descaqnsen.
Besicos muchos guapa.

Pamela dijo...

Hay vacíos imposibles de llenar, qué desazón tan grande estas pérdidas. Un abrazo enorme

Miguel Sanfeliu dijo...

Debo admitir que apenas conocía a Monsiváis. Estos días ando leyendo sobre él, en internet sobre todo, algunas entrevistas, y estoy fascinado con su dimensión humana, con su humildad e inteligencia. Gran pérdida, desde luego.
Un abrazo.