martes, febrero 15, 2011

Mis pies

Pintura: René Magritte

Por mucho tiempo no tuve una buena relación con mis pies. Y me refiero a mirarlos hermosos. De repente, llegó un cierto complejo. Nunca lo tuve en mi niñez. Al contrario, era feliz descalza y usaba todas las sandalias que dictaba la moda. Quizá al crecer me di cuenta que me gustaban más los pies de mi hermano. O quizá tropecé. O quizá aquel auto que me atropelló me cambió de parecer. Las sandalias fueron suplidas por calcetines. Sin embargo, al pasar el tiempo, volví a mis pies y los miré con pasión. Además, el ritual de encontrarme con las manos del médico que los cura, me enseñaron a conocerlos mejor y saber la historia de otros. Entonces, recuerdo la locura de mi sobrino por los pies de una mujer.

Los pies tienen corazón y se preguntan: ¿Y? ¿Los pies deben callar? No. Los pies escribirán la historia de los deseos.

Los pies soltaron su pasión:

• Los pies no se cansan de los caminos soñados.
• Sus pies sostienen un sueño.
• Mi espalda carga las palabras que guardaban mis pies.
• Las manos pueden soñar y a través de sus letras, realizar los deseos de los pies.
• La necesidad de mis pies sobre tus manos.
• Su mirada sobre mis pies.
• La memoria guardada en los pies.
• Los pies impecables sobre un lecho de espinas.
• Le duelo a mis pies. Ellos buscan un nuevo camino para sosegar su dolor. Los pies duelen de escribir caminos perdidos.
• Me imaginé la cara de mis pies al ser picados por las hormigas.
• Los pies –nerviosos- tienen su encuentro anhelado con esas manos que le alivian el dolor. Ligeramente danzan ante la caricia silenciosa.
• Los pies enloquecidos buscan tu calle. La que no tiene nombre, ni número.
• Los pies deberían prevenir una caída amorosa.
• Escribes sobre mis pies. Tu nombre es imborrable.
• Qué ganas de que mis pies se encuentren con tus pies en el mismo camino que lleva ese papalote.
• Necesito fuego en mis pies.
• Te regalo mis alas. Ocuparé mis pies.
• Esa mujer no encuentra sus botas. Ya no le importa. Andará descalza. Como un nacimiento al jardín de sus pies.

20 comentarios:

Estepar dijo...

Ay, los pies.
Los pies son de las partes más extrañas del cuerpo humano. Si te fijas, un cuerpo es muy orgánico, lleno de curvitas y muy liso y cuando llegas a los pies son raros, son extraños, alargados, con dedos, firmes, muy distintos. Pueden ser incluso objeto de fobias, de fetiches, de símbolos...
Últimamente he estado pensando que los pies incluso son lo que antes era el cuello al objeto de deseo más común y prohibido en una mujer, y cómo el culto al cuello se ha ido trasladando a los pies y los múltiples calzados :) Porque se engrandece mucho esta rareza y se deja ver un poco, mas o menos como en un juego de seducción, buscando atraer dejando ver un poco, o estilizándolos. Pueden ser incluso objetivo de culto sexual, ¿no?
No sé, se me hace.
Y además está el lado natural, el que nos conecta con la tierra que pisamos. Los pies son las aletas con las que una vez hace muchísimos años nadamos, son lo primero que metemos al agua, la puntita con la que probamos el peligro o lo desconocido, con lo que tanteamos que la existencia esté en su lugar.

Qué bonita frase con la que acabas, antes de las frases :)

ANTIQVA dijo...

Pues yo, amiga, estoy muy contento con mis pies... Y muy agradecido a ellos...

Un abrazo, Clarice

Índigo dijo...

Estos pies de los que nos hablan dicen tantas cosas...

Bel M. dijo...

Me ha encantado, Graciela. Hace poco dije en otro lugar que una vez escribí que se había escrito poco sobre las manos, cuando hay tanto qué decir de ellas, y ahora veo esto tuyo sobre los pies y me doy cuenta de que aún se los ha olvidado más (salvo casi los fetichistas). ¡Precioso!

jimeneydas dijo...

En cambio, mis pies son la parte preferida de mi cuerpo, la que más me gusta. Son muy humanos: delgados, de arco y empeine altos y dedos cortos. EL único pero que les pongo es que son medio citadinos e insisten en usar calzado cerrado y muy apretado, pero en las playas se les olvida y se liberan de sus resquemores, jeje.

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Graciela, ¡ya sabes como me gustan estos aforismos tuyos, que envidia me das! Iba a escoger uno o dos, pero no puedo, son todos preciosos. Ahora cuando mire mis pies, pensaré que no son tan feos como creía.
Besicos muchos.

Alejandra dijo...

Graciela querida, ahh últimamente el recibir y dar masajito en los pies se ha vuelto una de mis actividades preferidas. Nuestros pies son los que nos trasporta a todos lados, hay que consentirlos.
Besito

Mateo dijo...

Ah, los pies...muchas veces olvidados a fuer de ser los sacrificados conductores de nuestro cuerpo. Mas, cuando se les acaricia, nos devuelven todo el placer de que es posible percibir. No pasa eso con las manos, tan protagonistas, que sólo sirven para acariciar y dar placer...recibirlo les está vedado...Eso siento yo, imagino que a cada cual le pasa todo lo contrario,,,jejejeje.
Me encantaron tus aforismos y percepciones pedestres.
Un abrazo

Goathemala dijo...

Preciosa entrada, te superas amiga y, esto, te lo dice uno de los bloggers mejor plantados que existen.*

Tengo una relación muy afectuosa con los míos.


* Tengo un 49,5 de talla europea, un 15 americano. :-)

virgi dijo...

¡Que idea tan tierna!
Me has recordado a Neruda y sus odas.
Muchos besos.

J. G. dijo...

es preciosa la obra

AnaR dijo...

Y yo que...a veces amo a mis pies
por su falta de memoria .
Tengo la impresión de que en invierno
ellos me abandonan ,
obviando las calles desconocidas
para marcar huellas
más tranquilizadoras
en otras ya caminadas ,
y , así,
comenzar a desandarlas…


Por aqui ando de regreso intentando caminar mas deprisa que mi pereza.

Un abrazo

Eleonaí dijo...

Y para caminar a pie y seguir andando.

saltar del tren dijo...

Esos pies que nos llevan y nos traen, que a veces se distraen y no avanzan. Deberíamos sacarlos a pasear más seguido :)
besos

Miguel Sanfeliu dijo...

Los pies no se cansan de los caminos soñados... Me encantó esa frase.
Yo siento que los pies deben estar protegidos. El calzado abierto me produce cierta sensación de vulnerabilidad.
Un abrazo.

JOSE ROMERO dijo...

Mis pies están algo cansado por el largo camino recorrido y por andar de un lugar a otro. A veces camino y no siento mis pies y entonces me doy cuenta que sueño.

Tania dijo...

Siempre que me acuerdo de mi en la infancia, veo una niña descalza. Tal vez por eso cuando los días se hacen demasiadamente pesados, busco caminar descalza, sentir en los pies el cesped, la tierra roja, la arena si es posible visitar la playa.

Es una delicia leer esos tus pensamientos sueltos, transmiten tanta levedad...

Um abraço e bom fim de semana.

Paloma Zubieta López dijo...

Para mí, los pies son importantísimos... me duele que en muchos casos se olviden, es imperdonable. Hermoso post, G. ¡Que sigamos andando!

marichuy dijo...

Mis pies que me hay llevado tan lejos, que me llevan y me traen a diario. Pobres... creo que aveces los trato mal.

Un beso caminadora

Marcela dijo...

Si que hay que amar los pies. Nos llevan a pasear a cada rincón...
Un beso.