domingo, marzo 04, 2012

4 de marzo

Foto: tuiteante 


En un año se conoce la vida y también se conoce la muerte. El corazón late como un fotograma de 24 cuadros por segundo y las manos reflejan el rojo amanecer. Cada día, las ventanas se abren para descubrir la pequeñez del mundo. La búsqueda sigue hasta que se detiene en una taza de café. El pájaro entrega su fragilidad y el gato devuelve los años acumulados que guardó durante sus noches de luna. Hay fechas que se quedan dibujadas en la memoria o en el olvido, pero siempre están impregnadas de música. Cualquier día de viento, somos eternos caminantes que nos perdemos entre la hierba de unos ojos. El libro se cierra para iniciar una historia y el punto final todavía no se conoce. La brevedad nos persigue. El tren avanza llevándose nuestro todo y silba el aroma de la lluvia. A lo lejos, un muro sigue derramando su humo mientras observa el aleteo de la fantasía. 



8 comentarios:

Índigo dijo...

Voy aprendiendo a apreciar la brevedad de cada instante y a saborearlo, junto a mi taza de café, o de té. La eternidad sólo es un conjunto de brevedades que, a ratos, me salvan. Besos en añil. Índigo

Isabel Barceló Chico dijo...

Qué verdades tan grandes y tan poéticas nos has regalado hoy, clarice. La mayor: en un sólo día puede conocerse la vida y la muerte. Un abrazo muy fuerte, querida amiga.

Horacio Beascochea dijo...

Pienso en la sensación indescriptible de abrir un libro, quedarse con el aroma de las hojas (prefiero pensar que también es el de las palabras) y en los pactos que hacemos para inventarnos otro mundo. Al fin y al cabo, nuestra vida también es una historia con puntos seguidos, suspensivos o finales.

Saludos

Petrusdom dijo...

La brevedad nos persgiue. Si, pero lo extraordinario es hacer de ese instante algo grande. Humano, demasiado humano.
Saludos

maria candel dijo...

Un libro se abre para comenzar una historia, luego se cierra y comienza la nuestra, que gusto leerte Graciela.

marichuy dijo...

Y tan difícil que nos resulta a veces entender ya preciar la brevedad.

Un abrazo, querida

virgi dijo...

Ser concisos es muy difícil sería de una enorme sabiduría. pero aquí estamos, caminando sin un rumbo claro.
Besos, Clarice.

Kety dijo...

Querida amiga: La vida es breve y hay que aprovechar cada minuto, y que mejor que plasmando pequeñas observaciones en un librillo.
En mi blog te espera un modesto regalo, si te apetece.

Un abrazo