viernes, agosto 30, 2013

Conferencia sobre la lluvia

Foto: Graciela Barrera


 a Enrique


Hace poco visité varias librerías en la ciudad de México. Una de ellas me dio la bienvenida con el libro Conferencia sobre la lluvia de Juan Villoro. Me llamó la atención el título por mi devoción a la lluvia, y, por supuesto, al escritor: me siento privilegiada cada vez que lo escucho.

Conferencia sobre la lluvia es una obra teatral: un libro pequeñito en su formato, pero grande con el pensamiento del protagonista. Es el monólogo de un bibliotecario que me atrapó inmediatamente, ya que parte de mi trabajo es permanecer en una biblioteca. Actualmente la obra se encuentra en escena en la ciudad de México.

Juan Villoro escribe esta obra teatral y ofrece un canto a la lluvia, al amor, a la poesía, a los libros, una confesión, más los caminos que pueda encontrar el lector. Además, de una sonrisa para los que aman a los gatos.

Acostumbro subrayar levemente mis libros. Con el tiempo me gusta encontrarme con estas  marcas. En este libro hice muchas porque, para mí, Juan Villoro es un libro vivo para subrayar.

Comparto algunos de mis favoritos:

¿Dónde pongo las cosas? O mejor aún: ¿en qué pienso mientras dejo las cosas en su sitio? Coloco la taza de café en la repisa de un librero, pero mi mente está en otro lugar, no registra ese acto poco apasionante pero necesario. La taza del café se esfuma de mi memoria porque en realidad nunca estuvo ahí. ¿Dónde estoy cuando olvido lo que tengo enfrente? Lo peor es extraviar los anteojos. ¿Cómo buscarlos sin ver nada? Acabaré reconociendo el mundo a tientas.
Cuando busco un libro, tengo una cita especial. Conozco el color, la textura, el peso, la ubicación y la vecindad que tienen los libros que son míos. Olvido dónde dejé las llaves, pero detecto cualquier cambio en un librero.
¿Qué obtenemos gracias a la alta fantasía? ¡Lluvia! El ser libre modifica el cielo.
La literatura es un lugar en el que llueve. He dedicado buena parte de mi vida a coleccionar chubascos literarios. No soy un profesor ni una eminencia, pero vivo entre libros y me gusta compartir hallazgos. Me he quemado las pestañas buscando citas. La frase es arcaica, lo sé.
Una biblioteca es un banco de ojos. Aquí están las miradas que han donado los lectores.
Sí, a veces la lluvia sale de su jaula.
El corazón tiene derecho a una sorpresa.
Mientras haya necesidad de encontrar otras manos, habrá libros de papel. Lo más importante de los libros son las manos que lo entregan.
He ordenado una biblioteca a lo largo de mi vida y los libros han desordenado mi vida.
Una biblioteca es una lluvia que se detiene, pero no por mucho rato. Los libros siempre están en movimiento. Hay que encontrarles acomodo.
En este país, quienes leemos en serio acabamos por conocernos tan bien que nos tememos. No es fácil prestarle libros a alguien que los ama lo suficiente para no devolverlos. Entre perder una amistad y perder un libro, cualquier bibliófilo prefiere perder una amistad.
Llueve mejor en la imaginación.


4 comentarios:

Cristina dijo...

Acá llueve ahora.
Ahora que vuelvo a leer sobre la lluvia.


Buscaré el libro.
Besos!

virgi dijo...

La lluvia y los libros también son algunos de mis amores.
"El ser libre modifica el cielo"...¡qué maravilla!
Yo también me planteo lo de los préstamos...y con mi colección de cómics, más!!!
Un fuerte abrazo

Tesa Medina dijo...

Hola, Gabriela, qué maravilla. También amo la lluvia y los libros de papel, y ya apunté este libro para tenerlo.

Hace mucho que no entraba por aquí, voy a darme un paseo, seguro que lo disfruto.

Un beso desde Madrid,

Juan Herrezuelo dijo...

Tengo pendiente acercarme a la obra de Villoro. En España lo publica Anagrama, que está trayendo a los mejores autores latinoamericanos actuales, de Pitol a Pauls, de Piglia a Bolaño. Y sí, ya lo creo que el corazón tiene derecho a una sorpresa. Quizá incluso a un par de ellas. Un beso.