miércoles, octubre 16, 2013

No le digan

Pintura de Vladimir Kush


No le digan a mi madre que no me compré el vestido rojo y floreado, ni las sandalias de estilo egipcio. No le digan que no he ido al nutriólogo y que todavía no soy la chica delgada de sus sueños. No le digan a mi madre que en lugar de ello compré muchos libros y que sigo engordando mi alma y vistiéndome de letras e historias. Sólo díganle que algún día mis dedos volverán a ser delgados, y que en mis ojos no cabrán más palabras.



 

5 comentarios:

LA CASA ENCENDIDA dijo...

Hoy me ha gustado mucho más aún que cuando leí este micro en face. Eres una maga de las letras.
Besicos muchos.


Índigo dijo...

Precioso diálogo monólogo de esos que se tienen, sin tenerse, con la madre. Besos y añiles, Graciela.

Tesa Medina dijo...

No se lo vamos a decir, porque queremos ser cómplices de tu elección, Graciela. Queremos ser tú.


Lo demás puede esperar.

Una preciosidad de texto e imagen.

Un beso,


virgi dijo...

Tan bello siempre visitarte, Graciela, tu delicadez en inmensa.
Un abrazo

Talia Blasquez dijo...

Sin tener un día en particular suelo frecuentar tu sitio; me inmiscuyo en tus letras; leo, aprendo, conozco, reconozco, recuerdo, identifico, cuestiono... gracias por ser dadivosa y compartirnos tu talento y tu magia, yo desde el DF te sigo y desde el corazón te mantengo presente SIEMPRE. Afortunado el momento en que decidiste escribir y compartir todo esto con nosotros. Te quiero mucho mucho muchooo y que las palabras nunca te falten… que broten con esa pasión que transmites . Desde acá tu hijita política!!!